Se agudiza conflicto en Minera Carola

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(Chañarcillo) Tras cinco días de paralización, los trabajadores continúan movilizados y ayer sostuvieron fuertes enfrentamientos con Carabineros, mientras esperan que el empresario Jonás Gómez se decida a dar respuesta a sus demandas.

Con un llamado a sus familiares, a fin que entiendan lo necesaria que resulta su decisión de mantener esta medida de presión, así como a la gerencia de la empresa a “ponerse la mano en el corazón” y dar pronto término al conflicto, los cinco trabajadores que mantienen la huelga de hambre al interior de la Mina Carola aseguraron que mantendrán hasta las últimas consecuencias su accionar con objeto de dar pronta solución al conflicto que mantiene a otros 100 mineros movilizados y que ayer sostuvieron un fuerte enfrentamiento con Carabineros.

El cañonero Galván Castillo, el operador de equipo minero Jhon Casanova, el responsable del área de geofísica Eduardo Carrizo, además del cargador de tiro Juan Araya y el encargado de Control de Calidad, Marco Bow, mantienen desde el sábado una huelga de hambre que, hasta ayer, los mantenía en una buena condición de salud, la que es constantemente monitoreada por los equipos de rescate que se encuentran al interior de la mina y que se preocupan de controlar sus índices de presión, niveles de oxígeno e hidratación con miras a evitar un problema mayor al cansancio y la falta de sueño que provoca el no alimentarse adecuadamente.

Lamentando el que “se haya tenido que llegar a esto”, Bow instó al empresario Jonás Gómez –dueño de dicha empresa minera, además de Saver y Coemin S.A.- a “terminar con esta medida extrema”, al tiempo que hizo un llamado a sus compañeros a no “enfrentarse con la fuerza pública”, dado el fuerte enfrentamiento con Carabineros registrado en la mañana de ayer martes 26 de enero, en la que los mineros en huelga bloquearon el acceso a la mina e incendiaran barricadas en las afueras de la minera, hecho que motivó el actual del personal de Fuerzas Especiales de la policía uniformada.

Al respecto, el presidente regional de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Javier Castillo, denunció una “provocación desmedida de Carabineros”, a quienes acusó de entrar a dependencias de la empresa y romper los lienzos y pancartas con que los trabajadores de la mina manifiestan su descontento, hecho que a su juicio es de suma gravedad. “Carabineros debe entender que están hablando con mineros, que manejan explosivos, por lo que puede desencadenarse un hecho mayor y eso es lo que queremos evitar”, puntualizó. De igual modo, señaló que entre las principales demandas de los trabajadores se cuenta el que “la empresa retome las negociaciones”, ya que “no puede ser que se sigan desarrollando estos hechos sin que el dueño de la empresa de cuenta de la más mínima preocupación” ante un conflicto que el lunes congregó a cerca de mil personas, entre empleados y sus familias, en la Plaza de Armas de Copiapó, ocasión en la que entregaron ante el gobierno regional un resumen de sus peticiones. “Esto es producto de la desesperación de los mineros, que todavía esperan la presencia del dueño de la empresa” indicó Castillo, quien agregó que esperan una respuesta definitiva de parte de Jonás Gómez. “Que les diga ‘yo hago lo que quiero con mi plata y no voy a negociar con ustedes’, pero que lo diga él”, sentenció el dirigente, a fin de definir el curso que tomarán las acciones de los mineros movilizados.

Señaló que el empresario “habla de regionalismo, pero si no es capaz de dar solución al conflicto que mantiene con sus trabajadores su discurso vale bien poco”, por lo que instó al dueño a poner término definitivo a esta huelga que amenaza con extenderse por mucho más tiempo sino se da pronta atención a las demandas de los trabajadores, que exigen una “nivelación de remuneraciones, equivalente al 1,88%, ya que no pueden existir sueldos de 238 mil pesos para un trabajador minero”.

Finalmente, el dirigente regional de la CUT agregó que es imperioso que éste y otros puntos relativos a bienestar social queden “amarrados en un contrato colectivo” que ayude a “legitimar la negociación colectiva y el respeto por los dirigentes sindicales” y evitar que Gómez siga dando “una pésima señal a otros empresarios de Atacama y de Chile”. Así lo expresó también el presidente de la Federación de Sindicatos de Trabajadores de Minera Carola, Saver y Coemin S.A., Luis Corrotea, quien explicó que además de un reajuste real de 17%, a fin recuperar poder adquisitivo equivalente a los últimos 17 años, hay una cuestión fundamental que dice relación con evitar accidentes como los ocurridos el 20 de enero de 2006 y en que fallecieron tres trabajadores.

Explicó que lo que buscan es lograr que se implementen las medidas de seguridad mínimas que establece la ley, por cuanto además de no cumplir con el mínimo de dos salidas de emergencia, la mina carece de un adecuado sistema de ventilación y sus trabajadores no cuentan con mascarillas y otros insumos que les permitan hacer frente a los altos niveles de contaminación que se registran al interior de la faena, la que además no cuenta con el reforzamiento de sus paredes y que eviten derrumbes como los que constantemente se suceden al interior de Carola. “Queremos que quede escrito la contratación de un seguro de vida y la implementación de medidas de seguridad de la mina” señaló Corrotea, quien indicó que “este es un tema cada vez más complejo considerando que nos enfrentamos a un empleador inflexible, que le gusta ganar a él”.

De igual modo, acusó “falta de seriedad” por parte de Jonás Gómez, quien asegura es el responsable del que se haya iniciado la huelga. Sostuvo que antes que ésta se iniciara había una negociación inicial en la que se les ofrecía un 2,5% de reajuste de sus salarios y que, de un momento a otro, los trabajadores se vieron “obligados a votar la huelga porque –dos días antes que los trabajadores dieran respuesta- Gómez presentó su última oferta ante la Inspección del Trabajo, la que correspondía a sólo un 1%”, gatillando con ello el inicio de la huelga. “La gente está cansada de los abusos”, expresó. Hecho que a su juicio se ve incrementado si se considera que hasta diciembre de 2009 la mina produjo un total de 160 mil toneladas con 250 personas, las que aumentaron a 186 mil pese al despido de cerca de 1000 trabajadores (600 de planta sumando a las tres empresas y unos 400 contratistas) aduciendo que la mina se vio afectada con la crisis económica y que sería una de las razones por la cual ésta no quiere negociar con los mineros, aún cuando “produjo 20 mil toneladas más con sólo 105 personas y la empresa factura semanalmente unos mil millones de pesos.

Fuente / Chañarcillo

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