Los gigantes mineros BHP Billiton y Rio Tinto están acostumbrados a competir por los clientes de mineral de hierro. Ahora, también luchan por los afectos de los inversionistas.
A medida que el presidente ejecutivo de BHP, Marius Kloppers, y su contraparte de Rio, Tom Albanese, viajan por el mundo para convencer a los accionistas que tendrán en sus manos el destino de la oferta de adquisición de US$ 147.000 millones de BHP por Rio, enfrentan un obstáculo inusual. Ambas compañías tienen muchos inversionistas en común.
BHP necesita persuadir a los inversionistas de Rio, y a los propios, de que apoyen la oferta, para concretar lo que podría ser el segundo mayor acuerdo de la historia, después de los US$ 172.000 millones que pagó la británica Vodafone Group PLC por Mannesmann AG en 2000, otro pacto en el que los inversionistas compartidos ayudaron a determinar el desenlace.
Mientras tanto, Rio trata de persuadir a muchos de los mismos accionistas de que rechacen la oferta actual de BHP, que busca un intercambio de 3,4 acciones de BHP por cada una de Rio.
Las dos compañías ni siquiera se ponen de acuerdo sobre la cantidad de inversionistas que comparten. BHP dice que al menos un 60% de los inversionistas institucionales de Rio tienen acciones en BHP. Rio pone tal porcentaje en cerca de 50%.
Para complicar las cosas, las acciones de ambas compañías cotizan en Londres y Australia, lo que significa que hay cuatro clases diferentes de accionistas.
El cortejo ha sido intenso y ni siquiera hay un acuerdo sobre la mesa sobre el cual se puedan pronunciar los accionistas. Rio ha rechazado las ofertas en acciones de BHP por considerarlas muy bajas. BHP dice que tratará de conseguir que los reguladores en todo el mundo aprueben la combinación de la principal y la tercera minera del mundo, un proceso que podría demorar hasta nueve meses, y luego presentaría una oferta directamente a los accionistas de Rio.
BHP dice que su última oferta está condicionada a la aprobación de sólo un poco más de 50% de las acciones de Rio en Londres y Australia.
El tener accionistas compartidos podría darle una ventaja a BHP, haciendo que sea más difícil que la gerencia de Rio persuada a estos accionistas que deben esperar el precio más alto posible. La razón es que tal precio esencialmente saldría del valor de sus acciones en BHP. «No estamos tan preocupados por el precio», dice Evan Smith, gestor del fondo Global Resources, el cual a fines del año pasado contaba con cerca de US$ 22 millones en acciones de BHP y el doble en acciones de Rio. De todas maneras, Smith apoya la postura de Rio de que BHP no está ofreciendo lo suficiente y cree que combinar las operaciones de las compañías «tendría mucho sentido».
Albanese dice que recientemente ha pasado hasta un 90% de su tiempo en vuelos comerciales cruzando el planeta. Desde que rechazó la oferta de BHP se ha reunido con accionistas para analizar los resultados financieros de Rio y la oferta de BHP. Viajó de Londres a Australia y luego a Nueva York.
En una presentación frente a 50 inversionistas en Sydney la semana pasada, Albanese y el presidente de la junta directiva, Paul Skinner, le dijeron a los inversionistas que Rio tendrá un buen desempeño como empresa independiente, aumentando su producción de metales a más del doble de la tasa de BHP en los próximos siete años.
En todo caso, los dos ejecutivos enfrentaron preguntas sobre por qué no han accedido a por lo menos dialogar con BHP, según una fuente al tanto. Cuando le hicieron la misma pregunta en una conferencia telefónica la semana pasada, Skinner dijo que BHP no ha ofrecido lo suficiente como para merecer una discusión. Ninguno ha indicado el precio bajo el cual Rio estaría dispuesto a sentarse a conversar, limitándose a decir que «lo que importa es el valor».
Kloppers, mientras tanto, se ha embarcado en su propia travesía, recorriendo el mundo con su director financiero Alex Vanselow. Kloppers ha viajado por Asia y Australia, mientras que Vanselow ha estado en Nueva York, San Francisco y Londres. Su mayor argumento son los US$ 1700 millones en ahorros de costos anuales que, según sus cálculos arrojará el acuerdo, que podría ser atractivo para los accionistas que temen que el ciclo minero esté cerca de su tope.
Fuente / The Wall Street Journal