(El Mercurio)Carlos Bordoli tiene 21 hectáreas de parronales en Tierra Amarilla, a 15 kilómetros de Copiapó. Equipos instalados por la U. de Chile, monitoreados por satélite, determinan el agua necesaria para regar en esta zona desértica. «Antes gastábamos hasta 15 mil metros cúbicos de agua al año, pero ahora sólo 7 mil», dice.
Él es uno de los beneficiados con proyectos de innovación financiados con recursos del royalty. Según la Corfo, entre 2006 y 2010 Tarapacá, Antofagasta, Atacama y Coquimbo -las regiones mineras por excelencia- recibirán cerca de $20 mil millones en Fondos de Innovación para la Competitividad (FIC), cifra que apenas representa la mitad del presupuesto anual del municipio de Antofagasta. El bajo monto destinado a la innovación en la zona se replica a nivel nacional, ya que sólo el 18% de los recursos del royalty se invierten en FIC.
Pero más allá del monto, los dineros se han destinado principalmente a proyectos acuícolas (reproducción en cautiverio y cultivo de peces y moluscos), energías renovables no convencionales (plantas solares) y fomento del turismo en salitreras abandonadas y destinos como San Pedro de Atacama. También se trabaja en agricultura, desarrollando cultivos en desierto, y en educación, al formar capital humano especializado, financiando doctorados y becas.
En la Pampa del Tamarugal, Paris Salgado, ingeniero y ex consultor del BID, es otro beneficiado con fondos. Con ellos trabaja en la producción de cápsulas de astaxantina, un pigmento rojo obtenido de algas mantenidas en agua dulce, que al ser tratadas se convierten en un polvo rico en vitamina A usado para alimentar salmones.
Más de 400 kilómetros al sur, Rodolfo Wilson, académico de la U. de Antofagasta, trabaja los primeros ejemplares nacidos en cautiverio de dorados, llamados el «salmón del norte», que tienen alta demanda en Japón y Estados Unidos.
Gonzalo Zavala, director de Corfo en Antofagasta, advierte que es fundamental que estos planes se enfoquen en actividades productivas con valor agregado que potencien al país, ya que «al 2023 se agotarían 5 yacimientos mineros de importancia».
Críticas por «platas perdidas» y fiscalizaciones de la Contraloría
Una opinión negativa sobre el uso de los dineros del royalty tiene el senador Jaime Orpis, quien considera que no se utilizan para innovación. «Hasta ahora, no se han ocupado para nada distinto de lo que puede ser un proyecto del FNDR. Perfectamente, esos proyectos podrían calificar ahí», enfatizó.
El parlamentario añadió que «es importante aprobar una institucionalidad, porque hoy es discrecional y no hay ninguna exigencia que obligue a las regiones a tener un programa o una política en materia de innovación (…) estamos a punto de aprobar una ley y no se puede seguir con el mismo criterio».
En tanto, Mario Pereira, vicerrector de Investigación y Desarrollo Tecnológico de la U.C. del Norte, añadió: «Los recursos nunca son suficientes, y los de este año los recibiremos en octubre. Antes rendíamos cuenta a la Contraloría cada tres meses, pero ahora es mensual».
«Por ello hay que conjugar en forma eficiente los controles, que son necesarios, y la agilidad en el desarrollo de los proyectos», agregó.
Fuente /El Mercurio