(La Nación) Durante la pasada campaña presidencial se comenzó a debatir la necesidad de realizar cambios en la carga tributaria para lograr elevar el gasto social y financiar así mejores planes destinados a los sectores más vulnerables de la población, principalmente, en educación, salud y vivienda.
El primero en plantear dicha opción fue el independiente Marco Enríquez-Ominami, quien aseguró que cambiaría la estructura tributaria subiendo el impuesto a las empresas, reduciéndolo a las personas. Luego el candidato de la Concertación, Eduardo Frei, se sumó a la idea teniendo como objetivo principal aumentar la recaudación al 1% del PIB, una racionalización de las exenciones tributarias y lograr mayor equidad impositiva.
La semana pasada la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en su informe anual, con Chile por primera vez dentro de los 31 países con economías más sólidas y democráticas, recomendó al país revisar algunos aspectos de la carga tributaria, pues a juicio del organismo multilateral se necesita contar con más recursos fiscales para reducir la pobreza y la desigualad.
En conversación con La Nación, el académico y ex decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Chile, Joseph Ramos, planteó que “Chile puede y debe elevar la carga tributaria, pero no por el mero hecho de pagar más, sino porque existen necesidades en varios ámbitos como la educación y salud que requieren más recursos”.
-¿Qué medida le llamó más la atención de lo recomendado por la OCDE?
-La que plantea que se debe eliminar la exención del IVA altamente regresiva que se aplica a los servicios privados de salud y educación, porque es algo que beneficia a la familias con mayores ingresos y esos recursos utilizarlos en mejores políticas. Además proponen que se eliminen o se limiten el uso de las sociedades de inversiones, que es un mecanismo que se usa para eludir impuesto.
-¿Estas propuestas están en línea con lo que planteó Eduardo Frei?
-Cuando estuve en el grupo asesor económico de la candidatura de Eduardo Frei se habló de estos temas. Quizás ellos no incluyeron alguna modificación al royalty minero, aspecto que se debe comenzar a pensar en cómo mejorarlo.
-¿Cómo se logra mejorar la carga tributaria?
-Se debe aumentar el impuesto a las sociedades anónimas y corporaciones y a su vez reducir el de las personas buscando un equilibrio entre ambos. Además la OCDE apunta principalmente a eliminar el grueso de exenciones que benefician a las personas de mayores recursos. Son propuestas bastante completas para favorecer a los sectores de menos recursos.
“No está en la filosofía de centroderecha”
-¿Existe espacio en un gobierno de derecha a este tipo de reformas?
-Estas propuestas no serían muy populares en los ambientes de centro- derecha, no sólo porque los sectores que apoyan a esa coalición tendrían que pagar más, sino que también porque esta idea no está en su filosofía. Además, ellos piensan que subiendo la carga tributaria se pone en peligro el crecimiento económico, por eso no son proclives a realizarlo.
-A su juicio ¿cuánto deberían tributar las grandes empresas?
-No estoy en condición de afirmar un porcentaje determinado, porque para saberlo se debe trabajar con seriedad. Además la realidad chilena no es comparable con lo que sucede en otras partes. Ahora bien, lo que sí creo es que las sociedades de inversiones son mecanismos de elusión de impuestos muy grandes que permiten que en lugar de pagar por sus ingresos reales tributen sólo el 17%.
“LAS INDEMNIZACIONES SON UN SEGURO IMPERFECTO”
-La OCDE también planteó que es preferible mejorar el seguro de cesantía versus un sistema de indemnización. ¿A usted qué le parece esta iniciativa?
-Si partimos de cero, es una buena opción, porque es mejor un seguro de cesantía que las indemnizaciones, pues éstas te ayudan dependiendo del tiempo de permanencia en la empresa.
-¿Por qué?
-Por ejemplo, si alcanzaste a estar un año en la empresa, sólo tienes un mes de seguro, lo cual es muy poca protección. Ahora si quedas cesante después de cinco años, son 5 meses y esa es una buena protección, por eso este sistema protege, pero imperfectamente.
-¿Cómo se podría modificar el sistema actual?
-En el esquema chileno debemos tratar de modificar la parte de las indemnizaciones que son menos convenientes para el trabajador y que sigue siendo costoso para la empresa. Precisamente esa fracción que se pueda ahorrar traspasarlo para tener un mejor seguro. Creo que todos los trabajadores valorarían tener un mejor seguro si llevan pocos años en la empresa.
-¿Cuál sería la fórmula?
-Primero no sería políticamente conveniente cambiarlo del todo. Por eso una buena fórmula consistiría en entregar una indemnización a partir del sexto año de permanencia en una empresa, de medio mes, cualquiera sean las circunstancias en que se termine el contrato, ya sea si es despedido o renunció. Ahí se hace interesante, y la diferencia de esos recursos puede destinarse al fondo solidario para un mejor seguro de cesantía. Con esto se estaría atacando la parte negativa, ya que la indemnización no es un cero a la izquierda, sino que es algo que el trabajador valora como un derecho adquirido.
-Ahora bien, ¿por qué el empresariado ha insistido en este cambio?
-Porque están viendo sólo la primera parte, que es el ahorro por no pagar o reducir las indemnizaciones, pero no evalúan que para tener un seguro que proteja a los trabajadores el monto de cotización de las empresas no sería el 2,4% que pagan actualmente, sino que subiría a un 6,5%. Sabiendo eso creo que el entusiasmo comenzará a bajar.
Fuente / La Nación