(Pulso) Los adelantos que se han conocido respecto a la reforma laboral que elabora el Ejecutivo, no ayudarían a un buen pronóstico para la economía ni para la “confianza†que piden los privados, afirmaron Francisco Rosende y Juan Andrés Fontaine. Según el primero, “ojalá†esta iniciativa genere certidumbre, “pero son tantas las reformas en discusiónâ€, que ve difícil que dicha iniciativa calme los ánimos.
Más aún, añadió que “dado los planteamientos de cambios en materia constitucional, de códigos específicos como el minero o de aguas o reforma previsional, o a la salud, es difícil ver cambios. La verdad, la retroexcavadora está actuando con una energía absolutamente incontenible. Esto requiere un minuto de pausa y repensar un poco qué coherencia tiene esta agenda con la perspectiva de mediano plazo de la economíaâ€, dijo.
Fontaine, en tanto, sostuvo que ve en esta propuesta “una nueva fuente de incertidumbreâ€. Precisó que el mero anuncio de que sería gradual su implementación “en nada contribuye a dar la tranquilidad necesaria. Lo que hay que hacer es precisar cuál es su objetivo y sus alcancesâ€.
Acotó que declaraciones respecto a que esta reforma es un instrumento para generar una redistribución del ingreso en Chile, “hace pensar en experiencias pasadas en esa materia, las cuales han sido muy funestasâ€. Por su parte, Roberto Zahler fue más escueto en su apreciación sobre la materia, indicando que “estas reformas tienen que plantearse cuando hay más claridad sobre el contenido y los tiemposâ€.