(El Mercurio) El puerto de Valparaíso, que hasta ahora se había mantenido al margen de las paralizaciones en otros terminales, comenzó a verse afectado por las movilizaciones, luego que trabajadores de 20 sindicatos del terminal decidieron plegarse al paro en apoyo a estibadores de Mejillones.
Ayer, en el terminal porteño solo se atendió a una de las cinco naves programadas para transferir mercaderías, mientras que otras 14 embarcaciones de carga permanecían a la gira. Durante la jornada y hasta el cierre de esta edición, aún no atracaba ninguna de esas naves en Valparaíso. De los ocho sitios de los terminales 1 y 2, solo estaban ocupados tres. Pero solo una de estas tres naves, la Greenwich Bridge, era atendida y era objeto de transferencia de contenedores.
Para ello, la empresa Terminal Pacífico Sur (TPS), concesionaria del terminal 1 del puerto, debió recurrir a su dotación propia de trabajadores. TPS resaltó en un comunicado que pese al paro total que afecta a otros puertos del país (anoche llegaron a trece tras sumarse el terminal de Tocopilla), la empresa mantenía su operación. «Ello nos ha permitido seguir respondiendo a los requerimientos de nuestros clientes», señaló su gerente general, Francesco Schiaffino.
Los efectos de la adhesión parcial de los trabajadores porteños en el terminal marítimo se vieron agravados por la marcha de 90 camiones convocada por la Confederación de Transportistas de la V Región. El objetivo era expresar su rechazo a la próxima instalación de un mall en puerto Barón. Pero derivó en «solidarizar con los trabajadores portuarios en paro», según señaló su presidente, José Egido. Con ese fin, bloquearon para el transporte de carga el camino La Pólvora, vía de acceso al puerto, hasta las 18:00 horas.
Valparaíso recibía los barcos desviados de San Antonio, que desde hace 12 días se sumó a la movilización. Las naves desviadas desde el vecino terminal suman 20. De ellas, Valparaíso alcanzó a atender nueve, que transfirieron 43 mil toneladas de mercaderías y 2.902 contenedores.
El paro comenzó hace 21 días en puerto Angamos, II Región. Sus trabajadores demandan media hora para almorzar dentro de la jornada laboral de 7,5 horas y un casino. Sin tener demandas propias, los trabajadores de otros doce terminales se sumaron en un acto de «solidaridad».
La Cámara Aduanera advirtió ayer sobre las «graves consecuencias» que tiene la extensión de la huelga a otros puertos, en especial a los de Valparaíso y San Antonio, los principales del país. «Es una locura que por una demanda tan particular, que exige un grupo de personas, se paralice el total de nuestras exportaciones e importaciones», señaló su vicepresidente, Jorge Mac-Ginty Gaete.
Según la entidad, solo en San Antonio hay US$ 760 millones en mercaderías que están dejando de salir o entrar al país, por las que el Estado deja de percibir US$ 105 millones en impuestos.
En Valparaíso, la Confederación de Trabajadores Portuarios de Chile (Cotraporchi) había desistido de sumarse al paro, pero operarios de Ultraport de este puerto se descolgaron de la decisión y lograron adherir a veinte sindicatos. Esta situación originó enfrentamientos, algunos de ellos violentos, entre los que apoyan el paro y entre los que lo rechazan.
DIRIGENTE DEL COBRE
Cristián Cuevas dijo que solidarizaba con el paro, al tiempo que rechazó los dichos del ministro Mayol, a quien acusó de intervención.
El dictamen de la DT que redefinió la jornada de los trabajadores portuarios
El 22 de marzo, la Dirección del Trabajo (DT) emitió un dictamen donde se refirió al tema que originó el paro: el derecho a descanso dentro de la jornada laboral en el caso de los trabajadores portuarios.
La resolución, apelando a la costumbre histórica en materia de derecho a colación y a las particularidades del servicio portuario, estableció la obligatoriedad del descanso durante la jornada de trabajo, interrumpiendo ésta por un lapso de a lo menos media hora. Esto, sea que se trate de trabajadores portuarios permanentes o eventuales, explica el abogado Michel Laurie, de PwC.
Sin embargo, advierte el experto, la Dirección del Trabajo entregó a las partes la determinación de la forma y oportunidad de hacer efectivo este derecho, acuerdo que en el caso de los trabajadores portuarios permanentes se verificará colectivamente (con el sindicato o con la aprobación de al menos el 75% de los trabajadores no sindicalizados, según sea el caso), e individualmente, en cada contrato de trabajo, tratándose de los trabajadores portuarios eventuales.
Esta postura de la DT es diferente a lo que se ha planteado en materia de colación para trabajadores de otros sectores, en donde no se deja tan libremente a la voluntad de las partes la definición de las horas de descanso, señala Laurie.
Desacuerdos que entraban la solución
Una diferencia de $800 en un bono de colación, el reintegro a faenas de dos dirigentes sindicales (la empresa acepta uno), el retiro de amonestaciones, recursos judiciales y el compromiso de no tomar represalias. Son los desacuerdos que hasta ayer impedían una salida al paro de tres semanas que iniciaron 400 operarios del sindicato N° 2 de Ultraport, contratista de puerto Angamos, en Mejillones, y que se extendió a otros puertos del país.
Enrique Solar, dirigente sindical de Angamos, dijo que la esencia del paro es la media hora de colación y que ésta no alargue la jornada de 7,5 a ocho horas». «Si nos compran la media hora de colación (bono), el valor -$4 mil piden- es flexible, pero se cerraron en $3.200», añadió.
Matías Laso, gerente general de Ultraport, en una carta a colaboradores, dijo que hubo un acuerdo que incluía un alza «de asignación por la media hora de colación, a $3.200». Elevarlo a $4 mil significa a Ultraport un costo extra al mes de entre $10 millones y $12 millones. El diálogo entre las partes, con mediación del Ministerio del Trabajo, se reanudaba anoche pero, al cierre de esta edición, los trabajadores habían rechazado una nueva oferta.
Fuente / El Mercurio