(La Tercera) Ayer, en la sección Ideas y Debates, Juan Carlos Guajardo insiste en que deben hacerse cambios profundos en Codelco. En el texto, trasluce la idea de la privatización como único camino para el mejoramiento de una empresa que, siendo estatal y con todos los ripios que pueda tener, ha sostenido la economía del país, aun en período de crisis. También enfatiza la comparación con otras empresas mineras que serían muy rentables dada su condición de ser privadas.
En ese contexto, sería lógico preguntarse qué aportan al país todos los proyectos mineros privados que hoy operan en Chile. ¿Generaron recursos para solventar los programas sociales que se llevaron adelante en los 20 años de gobierno de la Concertación?
En otra línea, Guajardo habla de los retos para mejorar la productividad y eficiencia, lo que, según él, se relaciona con «recuperar la capacidad de gestionar el recurso humano de acuerdo a los criterios que la administración crea pertinente, más allá de la fuerza de los sindicatos». Aquí aparece con nitidez el deseo de que los trabajadores no participen en la gestión de Codelco, cosa común a cualquier empresa privada del país.
Ideas como estas no sólo resultarían nefastas para los trabajadores que participan de las millonarias ganancias de la cuprera, sino que también afectarían a todo el país, al quedarse sin un piso de recursos indispensables para su desarrollo.
Federico Orellana Fuenzalida