Diversos casos de experiencias exitosas de producción limpia, entre las que destacan empresas ligadas al ámbito industrial, servicios mineros del norte del país, agroindustria y salmonicultura, recoge una interesante publicación lanzada por el Ministerio de Economía en conjunto con la Confederación de la Producción y Comercio.
La publicación fue lanzada con motivo de la celebración de los “Diez Años de Producción Limpia en Chile”, donde Antofagasta fue representado por Mauricio Solari, encargado regional de esta temática ambiental.
Se destacó que el lanzamiento del libro contó con la presencia del Ministro de Economía, Hugo Lavados; del Presidente de la Confederación de la Producción y Comercio, Alfredo Ovalle; y del Director Ejecutivo a nivel nacional del Consejo de Producción Limpia, Rafael Lorenzini.
El libro da cuenta de 32 casos correspondientes a 27 empresas de 9 sectores industriales en los cuales los Acuerdos de Producción Limpia (APL) han sido aplicados con éxito.
A lo largo de diez años, 2.700 empresas, en su mayoría pymes, de los diversos sectores y en todas las regiones, han desarrollado este concepto de manera cooperativa entre sectores público y privado.
A través de los Acuerdos de Producción Limpia, un grupo de empresas de un sector productivo y los organismos del Estado logran convenir metas, plazos y condiciones de manera conjunta. A través de la búsqueda de la eficiencia productiva, las empresas que implementan estos acuerdos, ganan en competitividad y en desempeño ambiental.
En los casos recogidos en este estudio se refieren al manejo ambientalmente adecuado de rises y riles (generación, reciclaje, recuperación, reutilización, tratamiento y disposición final), disminución en los consumos de agua, prevención de riesgos y capacitaciones.
Un ejemplo es el de Cecinas Llanquihue, industria que implementó un cambio tecnológico para lograr una mayor eficiencia energética. Su innovadora fórmula consistió en aprovechar como recurso algo que en una industria de alimentos usualmente se considera un inconveniente: la temperatura ambiente.
La empresa desarrolló una bomba de calor que enfría las salas de la planta extrayendo aire caliente, el cual es aprovechado como fuente energética en la calefacción del agua de lavado u otros servicios.
Otro caso es el de la empresa Talleres de Redes Kaweshkar, la que reemplazó el lavado manual de redes de salmonicultura por una máquina lavadora, además de someter los residuos líquidos a tratamiento. Ello permite recircular entre 50 y 100 metros cúbicos de agua, aumentando la productividad y reduciendo accidentes laborales.
Fuente / MCH