(MCH).- Diversas autoridades y organizaciones medioambientales, encabezadas por el alcalde de Copiapó, Maglio Cicardini, han expresado su preocupación por eventuales prospecciones geotérmicas en la zona cordillerana de la provincia, las que si se manejan como en el caso de El Tatio, podrían generar serios impactos medioambientales y destruir el ecosistema en el sector.
Al respecto, se debe recordar que el Ministerio de Minería ha realizado una convocatoria pública para entregar a concesión veinte áreas en el país para la exploración geotérmica, entre las que figuran tres posibles zonas en la Región de Atacama.
Se trata de Juncalito 1, con una superficie de 75.600 hectáreas, y Juncalito 2, con una superficie de 51 mil hectáreas, ambas ubicadas en la comuna de Diego de Almagro; y Laguna Verde, con una superficie de 70 mil hectáreas, emplazándose en las comunas de Diego de Almagro y Copiapó.
Según esta cartera de Estado, la finalidad es centrar «esfuerzos en posicionar a Chile como destino de la inversión en esta materia a nivel internacional, tanto en exploración como en explotación del recurso».
En este sentido y tomando como parangón lo ocurrido en El Tatio, alcalde de Copiapó, Maglio Cicardini, manifestó que «accidentes de este tipo -ocurrido en los géisers del Tatio, cuando ni siquiera se tenía conocimiento por parte de la opinión pública, son los que me llevaron a alzar la voz apenas supe del llamado a licitación que hizo el ministerio de Minería para entregar en concesión a empresas particulares del rubro geotermia el área del Volcán Ojos del Salado».
Precisó que «sin embargo, ninguna autoridad del gobierno regional ni parlamentarios de la zona se sumó a mi preocupación y hoy vemos con inquietud los tremendos efectos dañinos provocados al medioambiente por una empresa que fue, precisamente, autorizada por el Ministerio de Minería y la Conama para operar en esa zona de la región de Antofagasta».
Fuente / MCH