( El Mercurio de Calama) Anualmente, Chuquicamata produciría cerca de cien mil toneladas menos de cobre fino. Algunos piensan que para el 2017 los índices podrían llegar hasta las 35 mil toneladas anuales. Sin embargo, estos números se traducen en una sola cosa: preocupación.
Así lo han manifestado dirigentes sindicales, quienes se muestran inquietos por la realidad del otrora yacimiento de cobre más importante del mundo, el cual, por su prolongada explotación decayó en sus leyes, pero no necesariamente en sus costos de producción, lo que disminuye la conveniencia de extraer el mineral sino se buscan fórmulas para reducir dichos costos.
El presidente del Sindicato de Supervisores, Grimaldo Ponce, expresó que dentro de las proyecciones generadas en 1993, existían cifras que hablaban de un monto de mineral de un millón 294 mil toneladas para el 2012. Hacia el año 2017 la producción esperada será apenas de alrededor de 100 mil toneladas.
«A nuestro juicio, la razón principal de dicha baja en la producción se debe a la postergación -inexplicable a la fecha- del inicio de las labores subterráneas, que de acuerdo al PND 2005, se iniciarían en 2014», sostiene en una carta dirigida al gerente general de Chuquicamata, Julio Aranis.
Asimismo, destacan que el PND 2005 consultaba una producción por sobre un millón 200 mil toneladas para 2008. Lo real fue de apenas 755 mil. Hacia 2012, Codelco Norte, de acuerdo a dicho Plan, produciría cerca de un millón 300 mil toneladas. Lo proyectado por el Plan Trienal 2010 – 2012 sitúa dicha producción en apenas 833 mil toneladas.
Miopía
«Queda en evidencia la falta de visión de mediano y largo plazo en la planificación minera, la excesiva brecha entre lo real y lo programado, la discontinuidad en el ritmo inversional, la ausencia de oportunidad en la toma de decisiones, la postergación de la puesta en marcha de los proyectos estructurales y la falta de consistencia en la dirección y control estratégico del negocio, asuntos que sólo han conducido a la pérdida de valor de nuestra empresa», aseguró Ponce.
Otros dirigentes mantienen dicha visión, asegurando que lo más preocupante será reducir la dotación actual de Chuquicamata (que es una de las más grandes del país), pues ésta no se condice con los requerimientos actuales de la Corporación del Cobre, la que además asume la entrega de sueldos acordes al mercado, pero que en este yacimiento son impropios de sustentar.
En el Sindicato Número 2 esperan que la explotaciones den como resultado 35 mil toneladas para el 2018, lo que sin duda será detonador de varios conflictos entre la administración y los trabajadores, quienes temen hoy por el futuro, pues ya no les es ajeno este jaque que va en contra de sus necesidades familiares y las de todo un país.
Fuente/ El Mercurio de Calama