Medidas concretas para terminar lo que, a su juicio, constituye un «abuso y una estafa por parte de la Enami» en perjuicio de los pequeños y medianos mineros del país, fueron las que presentó el mineralugista Jaime Vargas y el abogado Rafael Cortés, además del dirigente minero de Tierra Amarilla, Mario Morales.
En este sentido Vargas reiteró la necesidad de que la estatal aplique el Polinomio de Costo frente al buen momento que atraviesa el precio del cobre de modo de que el pago se haga de acuerdo a la resistencia critica de este calculo usado para el mineral destinado a lixiviación. Asimismo puntualizó que la experiencia ha demostrado que la actual dinámica de trabajo utilizada por la Enami mantiene falencias que provocan distorsiones en la determinación de las tarifas además de serios inconvenientes para los productores mineros. Por eso planteó que dentro de los cargos que utiliza la Enami y que están contenidos en el Polinomio de Costo se modifique el cargo de chancado y refino de éste, traspasando estos costos a los propios mineros. Esto para que la empresa arriende cuatro o cinco chancadores móviles o la cantidad requerida a través de privados, con la finalidad de que el material caiga a la tolva y no a la cancha, donde en definitiva e objeto de contaminación.
Con esta medida la Enami tendría el remuestreo en tolva de inmediato, es decir que el minero podría tener en sus manos el denominado paquete de segundo, para que sea sometido a análisis de modo de obtener en 24 horas el resultado de la calidad del mineral que está entregando. De esta forma, al tener conocimiento del resultado, el minero sabrá, por un principio lógico, si el material que aportó es insuficiente para cubrir sus costos operacionales, por lo que determinará si entregarlo o no, paliando así los problemas propios del atochamiento que registran las instalaciones de Enami.
Fuente / El Diario de Atacama