Un nuevo modelo para medir las prácticas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) elaboraron los académicos del departamento de Control de Gestión y Sistemas de Información de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile Mario Morales, Christian Cancino y Claudio Bonilla.
La idea -que será presentado hoy en un seminario sobre la materia- es cuantificar si las firmas están siendo responsables no sólo con sus accionistas sino que también con sus trabajadores, proveedores, clientes, con la sociedad en general y, de esta forma, dejar atrás la percepción de que este concepto involucra sólo el aporte de las distintas compañías a colegios, fundaciones u otras entidades ex post las utilidades. “La responsabilidad social no es un tema de publicidad, no es puramente filantropía, es un tema derechamente orientado a los negocios”, dice Morales. Y, en esa línea, resalta la importancia de que la RSE no quede más que en “ser palabrería bonita”.
En palabras de Cancino, hoy hay un riesgo de “infoxicación” de términos, de tipo de encuesta, de metodología. En el país, relata, hay diferentes consultoras que hacen encuestas de RSE con distinto foco. Por ende, una empresa que aparece primera en una medición, no lo hace necesariamente en otra. La duda posterior, advierte, es a quién le creo.
Pisos de la pirámide
Bajo el nombre de “Medición, control y creación de valor”, el modelo de estos académicos se sustenta en cuatro factores. La base de la pirámide es la responsabilidad institucional, que implica para las empresas cumplir con las leyes y las creencias implícitas en la sociedad.
El segundo piso consiste en realizar una gestión responsable del negocio, que incluye innovación para crear riqueza y transparencia de información. El tercer escalón apunta a hacer “filantropía estratégica”, es decir, impulsar acciones coherentes con resguardar la marcha de su negocio. Por ejemplo, una empresa automotriz que genera interés por los vehículos y su fabricación en su entorno.
Resuelto lo anterior, queda margen para la filantronpía general o “difusa”, como la llaman los profesores. En torno a estos ámbitos, comentan, se fijan objetivos que se pueden cuantificar.
Fuente / Diario Financiero