Darin Bifani es fundador de la consultora Puente Pacífico Investment Advisory Ltda.
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Según el método del Descuento de Flujos de Caja (DCF), el valor de un proyecto se considera como los flujos futuros de caja descontados al presente por una tasa que refleja sus riesgos. Según este método, el valor de un proyecto minero se basa en variables como cantidad y precio de metal, costos operacionales y vida útil del proyecto.
Aunque usado ampliamente, el DCF puede significativamente subestimar valor. Esto porque asume que la incertidumbre que existe antes de comenzar un proyecto respecto de las variables antes mencionadas, se mantiene fija a lo largo del proyecto y la gerencia tiene poca flexibilidad de reaccionar tras conocer más información. En realidad, la gerencia puede responder frente a nuevos datos, por ejemplo una subida o bajada de precio, con correspondientes decisiones de aumentar la producción y captar ganancias adicionales o bajar la producción y ahorrar costos. Esta flexibilidad es un activo y debiera verse reflejado en el valor de la inversión.
Opciones Reales (ROA) sirve como un complemento al DCF, en el sentido que asigna un valor financiero específico a la flexibilidad respecto de un proyecto. Derivado de la valoración de opciones financieras, ROA considera el desembolso inicial de una inversión como una “opción” de diferir la inversión completa y sólo hacer tal inversión si las condiciones del mercado lo justifican. Mientras mayor sea esta flexibilidad, mayor el valor de la opción.
El DCF, por otro lado, asume que el valor total de una inversión está sujeto a un grado de incertidumbre fijo durante el plazo total de la inversión. ROA se basa en la realidad más probable que esta incertidumbre disminuirá en el camino. Si esto sucede, la gerencia podrá aprovechar esta información adicional y convertirla en decisiones estratégicas que podrán transformarse en un valor adicional del proyecto.
Aunque existen técnicas distintas para aplicar ROA, el paso clave es calcular el valor del proyecto si estuviera funcionando bajo un escenario razonablemente óptimo, y luego calcular el valor de la inversión inicial como una posibilidad de hacer la inversión completa y lograr ese escenario óptimo. Al igual que una opción financiera, el valor de la opción es principalmente una función de una combinación del monto inicial de inversión, la flexibilidad de la gerencia de ejercer la opción y la probabilidad que la situación óptima se realice. Esta probabilidad, a su vez, depende del límite de tiempo para ejercer la opción y la volatilidad de los factores que impactan el escenario óptimo.
En conclusión, ROA refleja la realidad que la gerencia a menudo tiene: la flexibilidad de reaccionar ante datos y riesgos que se manifiesten en el camino de la inversión. La cuantificación de esta flexibilidad en los cálculos del valor puede ser una diferencia clave al determinar la factibilidad económica del proyecto.