Omar Reygadas, minero rescatado de la mina San José: Quiero que todo se arregle en el juicio y que paguen, porque cometieron una falta grave”

Si bien en noviembre ya se entregaron las primeras 11 medidas, este martes se accedió a conocer las otras 19 que conforman el documento.

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(Diario El Día) A Omar Reygadas, minero rescatado de la mina San José, su carácter introvertido le ha pasado la cuenta a este trabajador, quien señala que ha sufrido con la exposición mediática y con los gritos desfavorables de la gente

Este minero cuenta que llegó en 1999 a trabajar a San José. Vivió de cerca el accidente que le costó la vida a uno de sus colegas, estuvo conversando con el afectado minutos antes de que falleciera, pero que eso no hizo que desistiera de estar ahí, pues asumen que en una mina “siempre van a haber accidentes y no se sabe si uno va a salir”.

Dice que le incomoda la exposición mediática a la que se ha visto expuesto, pero que de a poco se ha ido acostumbrando. Ahora es­pera que se haga justicia y que los dueños “paguen” lo que hicieron.

¿Qué estaba haciendo cuando ocurrió el accidente?

“Estaba cargando un ca­mión cuando sentí la onda expansiva. Pensé que era una tronadora y salí a pelear con el jefe de turno (Luis Urzúa) por haberla hecho sin avisar y me encontré con compañeros que me dijeron que estábamos atrampados y que no había salida”.

¿Qué hicieron en ese mo­mento?

“Estuvimos mucho rato buscando una salida, pensando cómo, como cuatro días hasta que entendimos que no había por dónde”.

¿Cómo fueron esos primeros 17 días?

“Fueron fuertes en la medida que no podíamos comunicarnos con la familia, que era poca la comida, pero nos mantuvimos en el tema de la buena onda, echando tallas, cooperando, ayudando y conversando mucho”.

¿Cuándo tuvieron conciencia de que los estaban buscando?

“Cómo a los 5 días, cuando sentimos el sonido de los martillos y esa era música para nuestros oídos. Cuando sentíamos ruidos estábamos tranquilos, pero cuando se detenían no podíamos dormir, porque pensába­mos que ya no nos busca­rían”.

¿Sintieron que las labores de rescate se podrían abandonar?

“Pensaba que si era la empresa la que nos buscaba estábamos sonados, porque ellos no iban a gastar nada por nosotros, que se iban a rendir y decir que estábamos todos muertos.

“Pero había una cosa con que ellos no contaban, que la familia se mantuvo fuerte y exigieron que se siguiera trabajando, porque incluso el Gobierno bajó los brazos y ellos dijeron que tenía que seguir.

“Los medios también fueron fundamentales, estoy muy agradecido de ellos porque se mantuvieron ahí e hicieron presión para que el Gobierno siguiera con el rescate”.

¿Cuáles fueron los momentos más complicados?

“Fue como 4 días antes de salir, cuando estaban encamisando el pozo y el cerro empezó a crujir y de nuevo a la explosión de rocas, fue muy difícil porque daba la impresión que iba a colapsar el refugio y que se nos iba a venir todo abajo después de todo el trabajo. Me imaginaba que íbamos a tener otro tiempo más adentro”.

¿Cómo vive esta exposición luego de la salida?

“Tomé consciencia de todo el revuelo cuando llegamos al hospital. De ahí tuve que salir disfrazado y no se dieron ni cuenta de que era yo, porque quería irme a mi casa y estar con mi familia”.

¿Le molestó la presión de los medios?

“Me molestó al principio, porque cuando llegué a la casa me imaginé que iba a estar tranquilo, pero se me­tieron y no me dejaron conversar ni siquiera un mo­mento con mi gente que estaba esperando. No te dan espacio.

“Me enojé, pero Alejandro Pino en sus clases de oratoria nos enseñó que nunca demostráramos enojo, porque los medios nos iban a hacer pedazo. Así que mostré disponibilidad y me dejaron tranquilo un rato”.

¿Han recibido el cariño de la gente?

“Sí, hay quienes nos saludan, se sacan fotos, pero otros que nos gritan que estamos forrados en plata, que Farkas nos regaló 5 millones. Con eso, haciendo un gasto mínimo podemos vivir 8 ó 10 meses y la mitad ya no está porque teníamos deudas, no sé de dónde sacan eso”.

¿Y los viajes?

“Son regalos, ahí no hay plata, la gente se ha hecho un mal concepto y siempre aflora la mala intención del chileno.”

¿Están trabajando entre los 33 o cada uno por su lado?

“Tenemos que juntarnos todos para ver el tema del libro, la película, la fundación y la sociedad comercial y lo de la demanda».

¿Se dejó de lado el tema judicial?
Trabajando, recopilando todos los antecedentes para la investigación, pero antes de fin de año la demanda tiene que estar”.

¿Han tenido contacto con los dueños?

“Sé lo que van a decir, que estaba todo bien, que teníamos de todo. Lo que quiero es que todo se arregle en el juicio y que paguen, porque ellos cometieron una falta grave. Fuimos 33 personas que quedamos encerradas a punto de perder la vida”.

Fuente/ Diario El Día

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