(La Tercera) Una nueva generación de centrales nucleares está surgiendo en el mundo, de la mano del renacer de la energía nuclear a nivel global.
«Ha habido un renacimiento internacional en el interés por construir nuevas centrales nucleares, debido a la preocupación sobre la problemática del cambio climático y la necesidad de frenar el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero», explica el ministro de Energía, Ricardo Raineri.
«La energía nuclear surge como una de las fuentes energéticas que puede contribuir a ese objetivo», agrega el secretario de Estado. Y entrega un dato para ejemplificar el revival de esta opción: hoy existen 62 centrales nucleares en construcción en el orbe y, operando, 438.
Ese renacer, según Raineri, ha impulsado una serie de importantes avances tecnológicos, orientados a la construcción de plantas más pequeñas y de menor costo. «Principalmente en Estados Unidos y Japón se está desarrollando una tecnología que permitirá a futuro contar con reactores más chicos, que se instalarán de manera modular y serán más económicos y accesibles», explica.
Hoy el tamaño estándar tradicional de un reactor es de 1.000 MW; esto es, dos veces lo que produce una central hidroeléctrica como Ralco en Chile. Pero las cosas están cambiando. Estados Unidos y Japón han iniciado proyectos para desarrollar pequeños sistemas de energía nuclear de 300 MW, aunque trabajan en tamaños aún menores, «donde incluso se está apostando a que sean producidos en serie, lo que permitirá contar con modelos estándar, que se construirán fácilmente y podrán reducir los costos de manera significativa», señala. Esto es diametralmente opuesto a cómo hoy se hace un reactor tradicional, que se construye in situ, a la medida de cada país, lo que encarece y demora su construcción.
Ventajas operativas
Además de ser fácilmente transportable y del menor costo que implicará, esta nueva generación de centrales presenta otras ventajas, agrega. Una de ellas es que podría aumentar la seguridad de los sistemas eléctricos.
Raineri explica que cuando hay conectadas unidades de generación muy grandes, como los reactores de 1.000 MW, se requiere de una demanda de energía muy grande de una sola vez para sostener el sistema. «Con centrales de gran tamaño hay mayor vulnerabilidad, porque la pérdida de esa unidad puede botar todo el sistema eléctrico, debido a que el resto del sistema no es capaz de responder ni de sostenerse», dice.
Y recuerda lo vivido en el Norte Grande en la década pasada, «cuando se instalaron centrales de ciclo combinado a gas natural muy grandes respecto del tamaño del sistema y hubo períodos de gran vulnerabilidad». Al contrario, las unidades más pequeñas «se pueden conectar y distribuir en distintos lugares, disminuyendo el riesgo de caídas en el sistema», añade.
Para el ministro, esa tecnología sería más viable de implementar en nuestro país. «Si en el futuro Chile decide optar por el desarrollo de esa fuente energética, una tecnología que permita tamaños de plantas menores podría ser más adaptable a nuestra realidad y una opción que se acomode mejor», indica.
Esa mayor adaptabilidad podría llevar, también, a eventualmente adelantar los plazos necesarios que requiere el país para construir centrales nucleares, aunque Raineri reitera que «la decisión de llevar adelante un programa nuclear dependerá del cumplimiento de una serie de requisitos que van más allá de las tecnologías disponibles».
Fuente / La Tercera.