Mineros de Antamina renuevan dirigentes con apoyo de la ONPE

Mar 11, 2009

16 mujeres muestran notoria presencia en trabajos de minería

(Los Andes, Perú) La democracia también se practica en las alturas. A más de 4 mil metros sobre el nivel mar, en medio de la helada puna de Yanacancha, en el distrito de San Marcos, provincia ancashina de Huari, 16 aguerridas mujeres trabajan en el asentamiento minero Antamina, extrayendo cobre y zinc desde las entrañas de las montañas.

Ellas están afiliadas al Sindicado Único de Trabajadores de la Compañía Minera Antamina y junto con sus compañeros varones, han iniciado la elección de su nueva junta directiva (18) con el apoyo y asistencia técnica de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) . El proceso se realizará en cuatro etapas para facilitar el sufragio de los 995 afiliados que laboran en los campamentos mineros de Yanacancha y Puerto Huarmey, distantes uno de otro.

La elección se inició el miércoles 4 de marzo en el campamento minero de Yanacancha, ubicado a 4,500 metros sobre el nivel mar, en el distrito de San Marcos, provincia de Huari. Hasta allí se desplazaron los especialistas electorales Alfredo Quintanilla y Rosario Gamarra, de la Oficina Regional de Coordinación de Lima, para brindar asistencia especializada al comité electoral a cargo de la elección.

La segunda etapa de los comicios se desarrolló el viernes 6 de marzo en el campamento minero de Puerto Huarmey.
Para el próximo 14 y 16 de marzo nuevamente se instalarán mesas electorales en los campamentos de Yanacancha y Huarmey, respectivamente, para completar el sufragio de los mineros y proceder luego a realizar el cómputo general de las cuatro fechas.

En la contienda electoral participan dos listas de candidatos, cada una con una candidata mujer. La ayuda de la ONPE comprende la asesoría en la elaboración del reglamento y cronograma, diseño del material electoral y asistencia técnica presencial durante el desarrollo de las cuatro jornadas electorales.

Juliane Rojas Dikovec-Stuhrmann, madre de dos hijos y una de las 16 mujeres mineras, manifestó que a fuerza de trabajo duro todas se han ganado el respeto y reconocimiento de sus compañeros.

Ella trabaja en la sección operaciones, manejando un gigantesco volquete capaz de llevar 270 toneladas de roca, tierra y mineral. Las llantas de su máquina son del tamaño de una persona adulta y son tan anchas como un dormitorio.

Rojas informó que pertenece a la primera generación de mujeres mineras en Antamina e integra una de las 16 mujeres que laboran en el área de Operaciones Mina, cuatro por cada guardia, con un total de 600 varones.

“Ingresamos cuatro el 23 de julio del 2001 y dos más en setiembre. Ha sido una experiencia muy emocionante y totalmente nueva. La relación al comienzo fue un poco difícil porque el machismo es muy arraigado”, manifestó.

Fuente / Los Andes, Perú

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