Inédito acuerdo con comunidades Coya

Mar 7, 2013

Los responsables del Proyecto Arqueros diseñaron un plan que fue abordado de común acuerdo con las comunidades para remediar los impactos, mejorando las condiciones de otros sectores.

(MINERÍA CHILENA) El Proyecto Arqueros, operado por la australiana Laguna Resources, es un emprendimiento minero-metalúrgico que está ubicado en la comuna de Diego de Almagro, provincia de Chañaral, en la Región de Atacama, a 20 kilómetros en línea recta al norte de Mina La Coipa.

El proyecto, sujeto al Estudio de Impacto Ambiental, consiste en una mina a cielo abierto, con una producción estimada de 6.000 toneladas de plata por día, donde se espera produzca del orden de 100.000 onzas de oro equivalente por año. Se calculan recursos explotables por alrededor de 2.000.000 de onzas, con una vida útil de hasta 13 años. Las leyes de mineral corresponden a 1,8 gramos de oro por tonelada y 90 gramos por tonelada en el caso de la plata. La inversión del proyecto básico (instalaciones primarias) ha involucrado unos US$300.000.

Según explica el vicepresidente de Laguna Resources, Gastón Araya, en la comuna de Diego de Almagro existen dos comunidades Coya que reclaman territorialidad, y en Copiapó existe otro grupo, y aunque este último no tiene relación con el área del proyecto, reclama territorialidad por un sector por donde estaría pasando la línea de alta tensión que alimentará al proyecto, siendo la zona de conflicto una franja de 50 metros de ancho por 40 kilómetros de largo, que corresponde al área de transmisión, en la cual habrá torres eléctricas cada 200 metros de distancia. “Esta iría por la quebrada Cerro Bravo, que es un ramal que hoy alimenta a La Coipa y llega hasta nuestro proyecto”, precisa Araya.

El acuerdo

El ejecutivo sostiene que una vez realizado un nuevo estudio por parte de una consultora que fue propuesta por las comunidades, se puso en conocimiento a la compañía de la existencia de una torre eléctrica que se encontraba en las cercanías de los terrenos habitados por ellas. Una segunda constatación tuvo que ver con el hallazgo de una especie vegetal con usos medicinales, al interior de la zona donde se emplazará el proyecto, “lo que nos llevó a cambiar trazados y efectuar modificaciones en los límites de nuestras concesiones, además de evaluar la posibilidad de realizar trasplantes de algunas especies vegetales hacia otros sectores donde puedan seguir subsistiendo”, indica.

En este escenario, se diseñó un plan que fue abordado de común acuerdo, para remediar estos impactos, mejorando las condiciones de otros sectores, que sean equivalentes en tamaño a las áreas que inevitablemente serán afectadas.

Para el vicepresidente de Laguna Resources, “la clave estuvo en tratar de desarrollar a lo largo del tiempo una relación de buenos vecinos, donde cada uno pueda realizar las actividades propias, sin intervenir al otro”. El acuerdo se materializó finalmente en una firma de convenio con ambas comunidades involucradas.

Araya enfatiza que este pacto es histórico, ya que, según informa nunca había ocurrido hasta ahora en Chile que una empresa junto con comunidades relacionadas a un proyecto minero llegaran a un acuerdo ajustado al Convenio 169 de la OIT. “Nunca olvido que una de las comuneras me manifestó estar muy tranquila expresándome que con esto les volverá la confianza hacia las empresas mineras y que es posible actuar de buena fe y con buena voluntad llegar a acuerdos positivos y que nos beneficien a ambos”, recalca.

Fuente / MINERÍA CHILENA

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