Brasil retoma la búsqueda de oro en plena Amazonia

Nov 19, 2012

El gerente del proyecto, Alvaro Aliaga, comentó que en diciembre se presentará la factibilidad de la iniciativa, para la cual ya han invertido un total de US$200 millones, de los US$876 millones que se disponían para dicha etapa.

(Xinhua) Tras veinte años de inactividad, la que fue la mayor mina a cielo abierto del mundo, en el norte de Brasil, volverá a producir oro en 2013 con inversión extranjera y tecnología de última generación.

En los años ochenta, Sierra Pelada era una tierra de promesas. En aquella villa sitorre uada en el estado de Pará, en plena Amazonia brasileña, nacían leyendas que hablaban de hombres convertidos en multimillonarios de la noche a la mañana.

Esos hombres emigraron de todas partes del país para trabajar en ese hormiguero de terrazas y barrancos, con la esperanza de encontrar alguna pepita de oro que les arreglara la vida.

Esos 100.000 brasileños que llegaron a aglomerarse en Sierra Pelada eran conocidos como «garimpeiros» o mineros.

Las imágenes en blanco y negro de una multitud que cargaba tierra sin descanso quedaron atrás.

En 2013, en su lugar, habrá máquinas pesadas y complejos procedimientos de decantación y función para producir barras de oro de 25 kilos con 80% de pureza.

La reapertura de Sierra Pelada corre a cargo de la minera canadiense Colossus Minerals, que invertirá en total 700 millones de reales (unos 340 millones de dólares) en el proyecto.

En 2010, cuando la cooperativa de mineros ganó el derecho de retomar la explotación de su tesoro, los técnicos del ministerio de Minas y Energía estimaron en 50 toneladas el oro que todavía permanece intocable en la zona.

De confirmarse los cálculos, se trataría de una cantidad superior a la que fue extraída entre 1980 y 1987 (40 toneladas).

Sin embargo, el acuerdo al que llegaron la empresa canadiense y la Cooperativa de Minas de los Garimpeiros de Sierra Pelada (Coomisgasp) no está exento de polémica por el reparto de ganancias, que reserva 75% para los inversores extranjeros y 25% para los mineros.

Mariano dos Santos, de 54 años, no pudo esconder su alegría cuando recibió la noticia.

Este veterano «garimpeiro» es ejemplo de una de esas historias de riqueza y despilfarro en un abrir y cerrar de ojos.

En 1983, encontró 411 kilos de oro, lo que le convirtió en uno de los hombres más ricos de Sierra Pelada. Perdió todo en varios meses de excesos.

«Sueño con la mina todos los días, creo que dará para que ganemos unos 20.000 reales mensuales (US$9.700) todos los compañeros, lo suficiente para olvidarme de todos los problemas y cuidar de mi familia», explicó Santos emocionado.

Los representantes de la minera canadiense mantienen la cautela ante las optimistas expectativas de sus socios brasileños.

«No tenemos dudas de que esta mina tiene potencial para volverse una de las más ricas del mundo, pero no podrá enriquecer a los 38.000 hombres que integran la Cooperativa de mineros», señaló el vicepresidente de Colussus, Ann Wilkinson.

Durante la fase de prospección, los técnicos canadienses descubrieron que los hallazgos de enormes pepitas de oro, que ayudaron a propagar el mito de Sierra Pelada en los años ochenta, no se repetirán.

Según los análisis, el oro que sobró se encuentra diluido en el suelo arcilloso a 200 metros de profundidad en un área que se extiende al suroeste del cráter que fue abierto años atrás.

Para su extracción, 150 toneladas de tierra serán recogidas a diario y trituradas en el proceso de separación del metal.

Los mineros de antaño, después de retirar el oro más próximo de la superficie, siguieron cavando hasta alcanzar los cien metros de profundidad.

En vez del metal precioso acabaron encontrando una capa de agua freática que comenzó a inundar la mina, y causó la suspensión de las actividades por parte del Gobierno brasileño en 1993.

Con el comienzo de la extracción fechada para el próximo año hay quienes temen que se abran viejas heridas.

El «boom» del oro que vivió la región dejó, en opinión del Observatorio de la Industria Extractiva y Mineral, «un rastro de destrucción ambiental y social».

«En estos momentos, más del 70% de los habitantes de Sierra Pelada son analfabetos, y recientemente una campaña de salud constató que entre las 96 personas que fueron examinadas, 45 eran portadoras del virus del sida», recalcó Flavio Menendes, portavoz del Observatorio.

El acuerdo firmado por la compañía canadiense y la Coomisgasp tampoco convenció a un sector de los mineros que no se identifica con la dirección de la Cooperativa de mineros, a la que acusan de corrupción y de irregularidades en la gestión de fondos.

Agrupados en la Asociación de Propietarios del Barranco de Sierra Pelada (Aprocase), los mineros opositores al plan se quejan de los «escasos» beneficios que recibirán de las ganancias.

«Pedimos al Ministerio Público que interceda a favor de nuestra clase para que se cumpla la única posibilidad de que el minero salga ganando de esta batalla que dura ya tres décadas», afirmó el portavoz de Aprocase, César Cerqueira, en un comunicado.

Para mostrar su rechazo, a principios de noviembre, representantes de Aprocase ocuparon la actual sede de la Coomisgasp. Pese a que se vivió cierta tensión con la intervención de la Policía Militar, el episodio se resolvió sin incidentes.

Por su parte, el director administrativo de la Coomisgasp prometió, en declaraciones a medios locales, «una incipiente apertura de las cuentas bancarias de los mineros para que puedan empezar a recibir el dinero a comienzos de 2013».

La fiebre, que llevó a miles de brasileños a abandonar a su familia y a buscar suerte en Sierra Pelada, se prolonga en el tiempo en forma de esperanza.

Una ilusión que albergan los mismos hombres de antes, más arrugados pero aún deslumbrados por las ansias de riqueza.

Fuente / Xinhua

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