Arellano reestructura plana ejecutiva de Codelco

Feb 23, 2007

El presidente ejecutivo de la minera estatal aprovechó 16 puestos vacantes para terminar con 10 cargos ejecutivos y transformar los otros seis en cargos profesionales de menor remuneración.

En el marco de las iniciativas destinadas a contener los costos de Codelco su presidente ejecutivo, José Pablo Arellano, emprendió en enero el primer paso que involucró a su plana ejecutiva: la reestructuración de 16 cargos en la casa matriz de la estatal.

La medida fue anunciada el 16 de enero pasado a través de un informativo que circuló a nivel interno, en el que el propio presidente ejecutivo informó que eliminaría 10 cargos ligados a siete vicepresidencias corporativas y añadió que otros seis puestos serían degradados desde la línea ejecutiva a la profesional, cuyas remuneraciones son menores.

«El objetivo es ajustar la estructura de cargos de roles ejecutivos de la casa matriz», señaló la resolución que se distribuyó entre algunos ejecutivos al interior de la minera. La decisión eso sí no implicó despidos directos, porque Arellano aprovechó puestos que estaban vacantes -por la salida voluntaria o pactada en buenos términos con varios profesionales- para eliminarlos, evitando ruidos dentro de la estatal.

Eso le permitió obtener espacios para alivianar la pesada plana ejecutiva existente en la matriz de la estatal, que según el diputado UDI Alejandro García-Huidobro, se había duplicado desde el año 2000 a la fecha -bajo la gestión de Juan Villarzú- cuando la planta pasó de poco más de 100 empleados a más de 200 ejecutivos a principios de 2006.

Un conocedor de la decisión sostuvo que Arellano pretendió con ello “aprovechar la partida de varios ejecutivos por distintas razones no solo para eliminar cargos, sino también para rebajar desde el rol E al Rol A todas las asesorías de las vicepresidencias que estaban vacantes”. Ahora los nuevos asesores ya no podrán ser considerados como ejecutivos.

Cargos clave

La medida comenzó a regir desde el 1 de febrero pasado y entre los cargos más importantes destacó la anulación del puesto de asesor del presidente ejecutivo. En la época de el ex presidente ejecutivo Juan Villarzú, ese puesto era ejercido por Mario Cabezas y cuando asumió Arellano a fines de marzo de 2006 nunca lo llenó.

Entre otros puestos que fueron eliminados destacaron el director de Negocios de la vicepresidencia de Estrategias y Negocios -a cargo de Juan Eduardo Herrera- y la gerencia adjunta, además de otros cinco cargos que no habían sido cubiertos.

La vicepresidencia corporativa de desarrollo humano e inversiones, liderada por Francisco Tomic, también sufrió mermas al anularse tres plazas ejecutivas, mientras que la de Servicios Compartidos, dirigida por Daniel Barría, tendrá dos personas menos a su cargo.

La vicepresidenta corporativa, de excelencia operacional, promoción y sustentabilidad, Isabel Marshall, sólo sufrió una baja al igual que la de proyectos, conducida por Fernando Vivanco.

La idea relatan cercanos a Arellano, fue dar un mensaje de austeridad en el marco de las iniciativas para contener y ojalá rebajar los costos de la minera. “Además quiere poner énfasis en la gestión y eficiencia del manejo de la corporación”, agregaron.

En la estatal se han producido además reorganizaciones en los cargos, como el traslado de Ricardo Landeta, gerente de presupuesto y control de gestión a Codelco Norte. A su lugar llegó Carlos Nakousi ex vicepresidente de operaciones de Salar Litio en SQM. También se creo la gerencia para el estudio del proyecto Chuquicamata subterránea.

Gestión y Costos

Los cambios se enmarcan dentro de las iniciativas de contención de costos que lleva a cabo la estatal y las mejoras de eficiencia que busca en la ejecución de proyectos luego que sus costos se dispararán en los últimos seis años.

Si bien la mayor parte de los aumentos responde a condiciones de mercado y costos ligados al endeudamiento de la compañía, la plana ejecutiva y las asesorías de la estatal no habían sido examinadas ni ajustadas en función del cumplimiento de esas metas, hasta que el año pasado Arellano realizó cambios muy sutiles en la plana ejecutiva.

El presidente ejecutivo aprovechó además otra coyuntura para alinear a su personal de confianza al objetivo de su administración: tras el reporte de la Contraloría General de la República que investigó presuntas irregularidades en la entrega de bonos de desempeño a unos 220 ejecutivos y profesionales de alto nivel, decidió poner parámetros más estrictos y precios para la entrega de esos beneficios variables, ampliamente cuestionados a nivel político.

De hecho, en febrero de este año los criterios se ajustaron a las metas de la compañía: rebajar los costos de la firma y elevar eficiencias, la ejecución precisa de los proyectos, cumpliendo con los plazos y montos establecidos y por supuestos con las metas de Ganancias.

En abril, Arellano deberá entregar además una estrategia de contención de costos al gobierno para evitar que el peor temor de las autoridades se cumpla “que el precio del cobre baje más rápido que los costos de la minera, afectando los excedentes”, afirma un profesional de Codelco.

La gestión Arellano

Cuando Arellano asumió la presidencia de la estatal a fines de marzo de 2006, estableció como primeras prioridades contener los costos de la compañía y ejecutar los proyectos venideros de manera “impecable”.

A poco andar trazó otras dos metas: desarrollar un proyecto de ley para modernizar el gobierno corporativo de la estatal y lograr que Hacienda capitalizará una parte de los excedentes de la minera, objetivos que logró este verano.

Entre los desafíos de 2006, el presidente ejecutivo administró con éxito las negociaciones colectivas de unos 7.000 trabajadores y debió enfrentar el derrumbe de una caverna en Codelco Norte que transfería gran parte del mineral extraído en Chuquicamata.

Pero la encomienda más importante al momento de asumir -la de evitar que los costos de la minera subieran- no fue posible. De hecho a septiembre de 2006 la estatal reportaba costos de US$ 1,13 por producir una libra de cobre, cifra mayor que los US$ 1,01 de 2005.

En una entrevista dada a este medio señaló que “los costos son y seguirán siendo una preocupación” y que intervendrá “todo espacio en el que vea oportunidad de rebajarlos”, incluso entre las asesorías, contratos a terceros y la plana ejecutiva.

En la misma Arellano justificó la trayectoria al alza de los costos bajo su gestión y señaló que se debió al fuerte encarecimiento de los insumos mineros (neumáticos, maquinaria, energía, entre otros), debido a los US$ 3,05 la libra que promedió el cobre el año pasado.

A ello le suma el deterioro y menor ley de los yacimientos más antiguos; cuyas faenas son más dificultosas y la puesta en marcha de operaciones que no son rentables a precios normales del metal, como Sewell, pero que con los valores de 2006 justificó su funcionamiento. Las negociaciones colectivas, por su parte, elevaron el costo de la planilla laboral.

Otro elemento dice el presidente ejecutivo, fue el derrumbe de la caverna en Chuquicamata en julio pasado, cuya reparación costará unos US$ 10 millones más las mermas productivas provocadas.

Fuente / Diario Financiero

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