(El Mercurio) Un programa «más arduo» de ejercicios físicos comenzaron a realizar a partir de ayer los 33 mineros atrapados en la mina San José, desde el 5 de agosto. El especialista en medicina deportiva Jean Romagnoli, que está dirigiendo a los trabajadores desde la superficie, explicó que la nueva rutina apunta a fortalecer el cuerpo y evitar algún tipo de lesión durante el ascenso a la superficie.
Los mineros han bajado en promedio seis kilos desde que comenzaron a recibir alimentación controlada y caliente, a partir de los primeros días de septiembre, y por los ejercicios suaves que partieron a mediados de mes. «Ahora hacen cuatro series de repeticiones de alta intensidad de cuatro minutos de duración, conocido como el entrenamiento interválico, que está destinado a estimular mayor adaptación a los niveles de lactato que se pueden producir por la actividad muscular durante el ascenso» dice el experto.
Romagnoli, mediante videoconferencia, les explica cómo hacer los ejercicios
Según Romagnoli, los mineros realizan los ejercicios por turnos, luego de trabajar en la remoción de los escombros, que dejan las perforadoras.
Paralelamente, los 33 atrapados serán controlados mediante monitores Zephyr Biohardness. Este transmitirá a la superficie información sobre la frecuencia cardíaca, respiración, amplitud ventilatoria, temperatura corporal periférica, consumo máximo de oxígeno, aceleración y postura de cada uno de los mineros.
Sobre la condición de salud de los mineros, el comandante Andrés Llarena, jefe médico de los rescatistas de la Armada que están en la mina, explicó que la «hidratación y nutrición es de joyería», y que probablemente la condición de salud es mejor que la que tenían antes de quedar atrapados. Lo mismo ocurre con sus patologías preexistentes.
Lo que genera mayor preocupación es el tema dermatológico, por las condiciones ambientales a que están sometidos, con temperaturas promedio de 30.8º C y una humedad sobre el 85%.
Comandos-enfermeros serán rescatistas de la Armada
Comandos, buzos de alta profundidad e instructores son los tres submarinistas de la Armada que llegarán a la mina San José para descender al refugio que ocupan los mineros y allí apoyar, desde el punto de vista de salud, la salida de los 33 mineros atrapados en el pique.
Formarán equipo con los rescatistas mineros que también están siendo seleccionados para bajar a 700 metros.
Entre las posibilidades en la Armada hay incluso un efectivo que estuvo en misión en la guerra de Irak, todos con preparación en medicina de combate.
Llegarán a la mina unos días antes del rescate para que se familiaricen con ellos por videoconferencia. Ellos harán el primer chequeo de salud antes de la evacuación, lo que podría modificar el orden de salida prefijado.
Mientras, los mineros están recibiendo instrucción en medicina de combate, una disciplina que persigue aumentar la sobrevivencia sin apoyo médico frente a la ocurrencia de algún hecho grave, explica el comandante Andrés Llarena, responsable médico en el equipo de la Armada que está en la mina asesorando el manejo del confinamiento en profundidades.
Llarena, médico anestesista, especialista en medicina de submarinos, medicina militar e instructor de rescate, entre otros, dice que en esta etapa «aumenta exponencialmente el riesgo de accidentes», sumado a que trabajan con maquinaria pesada.
La instrucción la reciben por videoconferencia con material preparado en la superficie. «Hoy tienen más recursos para manejar un accidente, fracturas graves, que antes», dice Llarena.
Fuente/El Mercurio