(La Tercera) Esperanza Ticona Segovia. Con ese nombre, atingente al momento que vive su padre, Ariel Ticona, llegó ayer al mundo la pequeña bebé, que pesó tres kilos y medio y midió 48 centímetros.
El nacimiento se produjo cerca del mediodía en la Clínica Copiapó y fue filmado. Durante la tarde, el minero padre de la bebé pudo verlo, a 703 metros de profundidad.
La madre del minero, María Yáñez, dijo orgullosa que su hijo estaba emocionado por el nacimiento de su tercer bebé y primera niña, que inicialmente se llamaría Carolina. «Pero esta situación, que ha estado marcada por la esperanza, hizo que él mismo pensara en este nombre tan lindo. Siento un poco de pena porque no lo tengo aquí presenciando el parto, pero la mamá está contenta porque nació bien alentadita. En el video verá que se parece a él. Es tranquilita y le gusta harto tomar pecho. Cuando él salga vamos a cerrar la calle para celebrar», dijo. El minero y su esposa, Elizabeth Segovia, también son padres de Jean Pierre (9) y Steven (5)
El nacimiento de la niña coincidió con el retorno del optimismo al campamento Esperanza. Tras más de 10 intentos, hoy retomará sus funciones la máquina T130 del plan B. Los técnicos lograron remover el trozo de martillo que lo impedía. La situación fue calificada de «milagrosa» por algunas familias, porque se produjo justo cuando llegó al campamento la procesión de la Virgen del Carmen.
El gerente de riesgos profesionales de Codelco, René Aguilar, explica que en el último tramo de la perforación del plan B, entre los 262 y 268 metros, se realizaron faenas para escarear las paredes de la perforación. «De ese modo se logra un diámetro homogéneo del pozo para reperforar correctamente», añadió. Luego de completarse la primera perforación, debe ampliarse el diámetro a 70 centímetros, con un martillo que fue traído desde Estados Unidos.
El psicólogo Armando Campos, especialista en gestión de riesgos, llegó a la mina a aportar con su experiencia. Según advierte, al salir los mineros podrían sufrir el llamado «síndrome del astronauta», un problema que se observa en quienes pasan largas temporadas en el espacio y que se manifiesta en dificultad para seguir la rutina, los horarios y problemas para conciliar el sueño en los horarios correspondientes.
«Esta situación se da cuando se tiene una situación extraordinaria. Al regresar, pueden tener problemas para readaptarse. Es posible prever que eso suceda, pero quizá no tan elevado, porque de algún modo han conservado su contacto con el mundo que conocen», señala.
Fuente / La Tercera