Minería y mercado de capitales, un divorcio sin sentido

Gonzalo Delaveau

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Chile se precia de ser un país minero siendo nuestro principal producto de exportación el cobre, pero eso no basta para “mineralizar” a políticos, inversionistas y financistas. Existe un gran desconocimiento de la minería. Ello se ve reflejado en la casi nula presencia de empresas mineras en nuestra bolsa de valores y en la falta de opciones de financiamiento en nuestro sistema financiero.

Este divorcio entre la actividad minera y el mercado de capitales constituye una limitación al desarrollo de la exploración minera en Chile. A diferencia de lo que ocurre en otros países con potencial minero, en el nuestro el financiamiento de exploración es aportado por las casas matrices de compañías de gran tamaño o mediante el acceso de las empresas mineras junior a capital de riesgo en bolsas extranjeras.

Uno de los mayores desarrollos en cuanto a la actividad de las mineras junior en Canadá se dio en la década de 1980, y coincidió con la entrega de estímulos e incentivos tributarios específicos para la exploración que a su vez pasaban a los accionistas. Lo más notable es que este país no sólo ha sabido sacar ventajas para la exploración minera interna, sino también ha desarrollado un mercado de capitales atractivo para financiar la actividad minera de sus empresas en el exterior, transformándose en el centro financiero por excelencia para la actividad minera.

En Chile sólo el 22% de la actividad de exploración es desarrollada por juniors y la mayor parte son extranjeras, listadas en Canadá, Inglaterra o Australia. ¿La causa? La falta de una legislación e incentivos adecuados en el país.

En el país contamos con la Bolsa Off-Shore que permite el registro de valores extranjeros en el país. Lamentablemente no ha tenido el desarrollo esperado porque para los inversionistas chilenos la renta que se obtenga se encuentra gravada. La reforma MK II agravó aún más la situación al señalar que la exención al impuesto a la renta sólo es posible respecto de “sociedades constituidas en Chile”, lo que significó un gran retroceso para los planes de listar empresas mineras extranjeras. El llamado crosslisting es cada vez más habitual en los mercados y Chile está fuera de este círculo virtuoso.

En diciembre de 2007 se aprobó la Ley 20.235 que crea la figura de la persona competente, esencial para el desarrollo de un mercado de capitales relacionado con la exploración. La institucionalización requerida por dicha ley ya se ha implementado, pero al no haber mercado de capitales no hay “mercado laboral”.

Durante 2010 el Gobierno convocó a un grupo multidisciplinario de expertos -que tuve el honor de integrar- que a fines del mismo año propuso medidas para promover y facilitar el desarrollo del mercado de capitales como fuente de financiamiento y desarrollo de la actividad minera. Por diversas razones se han visto entrampadas y el único avance real a la fecha ha sido la puesta en marcha por Corfo del Fondo Fénix.

Nuestro país no puede contentarse con tener los recursos mineros, debe aprovechar el mercado de capitales para financiar su desarrollo y transformarse en un centro financiero de la actividad minera. Son demasiados los beneficios que esta iniciativa tendría para el país como para que esta iniciativa siga guardada en algún escritorio.

y Errázuriz. Forma parte del área corporativa y financiera especializándose en temas regulatorios, energía y recursos naturales y registro de fondos de inversión privados y públicos.

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