Hace pocos días Codelco anunció que había llegado a un acuerdo con Mitsui Inc, que le permitiría adquirir hasta el 49% de las acciones de Anglo American Sur, empresa subsidiaria de Anglo American y uno de las principales productores de la gran minería del cobre en Chile. Codelco tiene el derecho a adquirir las acciones en cuestión en virtud de una opción unilateral de compra que hace unos años le transfirió Enami y que ésta había adquirido como parte del precio que le pagó Exxon Mobil por la compra de Disputada Las Condes. Ltda en 1978.
La forma de determinar el precio y de ejercer la opción están claramente estipulados en los contratos con que se perfeccionó la compraventa. En 1978 el activo principal de Disputada Las Condes era el yacimiento Los Bronces. La División Andina de Codelco, vecina de Disputada, es dueña del yacimiento Río Blanco. Ambos yacimientos son parte de un mismo sistema, contienen gran cantidad de reservas de buena ley su desarrollo y operación conjunta generaría importantes sinergias en beneficio de ambas partes.
Recientemente, Anglo American Sur ha informado de nuevos descubrimientos en las inmediaciones de Los Bronces; se trataría de depósitos de gran tamaño y buena ley. No caben dudas de que la cartera de activos de Anglo American Sur es atractiva y particularmente para Codelco. El acuerdo con Mitsui transforma a ésta en una oportunidad que no se puede dejar pasar.
En varias oportunidades en los últimos años Codelco ha propuesto a Anglo American explorar diversas posibilidades de aprovechar al menos parte de las sinergias potenciales. En concreto sólo se ha podido avanzar algo en materia de facilidades operacionales. Capturar la mayor parte posible de la creación de valor que debiera generar el aprovechamiento de dichas sinergias explica porqué Codelco hizo un importante pero infructuoso esfuerzo por comprar Disputada de las Condes cuando, a fines de 2001, Exxon Mobil decidió vender (ver recuadro) y por qué hoy ha estructurado una negociación que le permitirá ejercer la opción y adquirir el 49% de la compañía en cuestión.
En 2002, una vez cerrada la compra de Disputada de las Condes por Anglo American, Codelco evaluó la posibilidad de ejercer la opción pero se desistió porque resultaba muy onerosa. Por su parte, Anglo American hizo intentos fallidos, primero, de cuestionar su vigencia y, segundo, de comprarla. El cambio de escenario producto del alto precio del cobre, la expectativa que éste se mantendrá por encima de los US$3 por libra de cobre fino por largo tiempo, y el mayor valor de Disputada de las Condes, hoy Anglo American Sur, fruto del aumento de sus recursos mineros, son las variables que explican porqué hoy el valor de la opción, calculado en la forma estipulada en o los contratos pertinentes, es menor que su precio de mercado. A inicios de 2002 Codelco pudo haber adquirido Disputada de las Condes en US$1.300 millones; hoy Mitsui valoriza el 49% de la empresa en US$9.760 millones (15 veces más por el 100%) y Codelco puede comprarlo en US$6.750 millones (10 veces más por el 100%). Por su parte, el precio del cobre subió, entre inicios del 2002 y la fecha, de US$ 0,7 por libra a US$3,5 por libra (5 veces).
En efecto, el acuerdo negociado con Mitsui valoriza la opción en US$9.760 millones, monto que excede en US$3.010 millones el valor máximo que por contrato Codelco tendría que cancelar al momento de ejercerla, que se estima en US$6.750 millones. Codelco podría conformarse con realizar la utilidad de US$3.010 millones y la caja que le generaría. Pero, más que un buen y rápido negocio de corto plazo, Codelco parece querer aprovechar esta oportunidad para resolver desafíos de corto plazo, aprovechar mejor las sinergias con Anglo American y contar con un vehículo para iniciar su incursión en el exterior.
De las declaraciones de sus principales personeros se deduce que el acuerdo con Mitsui apunta a constituir una alianza estratégica de largo plazo para desarrollar negocios conjuntos en diversas partes del mundo. Por eso cada una de las partes se quedaría con un 24,5% de las acciones o derechos en Anglo American Sur. Mitsui prestaría a Codelco los US$6.750 millones que ésta necesitaría para ejercer la opción y luego le compraría la mitad de las acciones en US$4.880 millones. El saldo de la deuda. US$1.870, sería pagado por Codelco en un plazo de cinco años. Por su parte, Codelco se comprometería a suministrar a Mitsui, a precio de mercado, 30.000 ton de cobre fino al año por un plazo de 10 años.
La recientemente creada filial de Codelco, Acrux S.A., sería la propietaria del 24,5% con que se quedaría Codelco. Esta empresa, cuyo activo sería inicialmente el 24,5% de las acciones de Anglo American Sur, no estaría afecta a las restricciones que en materia de manejo de sus activos enfrenta Codelco, podría asociarse libremente con terceros. emprender nuevos negocios, listarse en Bolsa y emitir acciones de pago, en fin, funcionar como cualquier empresa privada. En definitiva, sería el agente a través de cual se canalizaría parte importante de la incursión internacional de Codelco.
Adicionalmente, luego de ejercer la opción y cerrar con Mitsui, Codelco aumentará su disponibilidad de cobre fino en el equivalente al 24,5% de la producción de Anglo American Sur, vale decir, en alrededor de 100.000 ton. Esta es una ayuda importante en el esfuerzo que la administración de Codelco está haciendo para evitar una disminución de producción mientras se avanza hacia la puesta en marcha de los proyectos de inversión en construcción. Además, la posibilidad de un dialogo más fluido entre Andina y los Bronces debería permitir un mejor aprovechamiento de las muchas sinergias existentes, con el consiguiente efecto en la producción y los costos.
Mas que un buen negocio, poder ejercer la opción por el 49% de las acciones o derechos de Anglo American en los términos y condiciones antes reseñados, constituye una magnífica oportunidad para avanzar significativamente en el fortalecimiento de Codelco como empresa y en su consolidación como líder indiscutido de la industria a nivel mundial.
Cronología de una negociación frustrante
Cuando Exxon Mobil decidió vender sus activos mineros, Codelco participó (no así Anglo American) en la licitación privada que se efectuó al efecto y formuló la mejor oferta, del orden de los US$940 millones. Las expectativas de Exxon eran superiores por lo que declaró desierta la licitación e invitó a Codelco a negociar directamente.
Después de alrededor de tres meses de negociaciones Codelco formuló su última oferta que ascendió a US$1.200 millones. Ésta fue aceptada por Joe McMillan, alto ejecutivo de Exxon que encabezó el equipo negociador de dicha empresa, sujeto a la aprobación de su Comité Ejecutivo, tramite que se consideraba un mera formalidad. No fue así y el Comité respondió que había recibido una oferta de Anglo American ascendente a US$1.300 millones y que estaba dispuesto a cerrar con Codelco siempre y cuando ésta igualara la nueva oferta. Codelco manifestó su disconformidad por lo que consideró un procedimiento irregular. En efecto, Anglo American no había participado en la licitación y el entendido era que no se negociaba con terceros mientras no se agotaran las conversaciones en curso. Consecuentemente, Codelco expresó su molestia y exigió que se respetara el cierre de negocio acordado con McMillan. Exxon insistió en su planteamiento y Codelco optó por retirar su oferta. Anglo American se convirtió así en el nuevo dueño de Disputada de Las Condes.
Cabe recordar que la forma en que Anglo American, aprovechando un vacío legal, intentó estructurar la operación de compra, le hubiere permitido ahorrar del orden de US$100 millones en impuestos y, por tanto, financiar el mayor valor ofrecido por la compañía con cargo al Fisco Chileno. El Gobierno, a través del Comité de Inversiones Extranjeras , persuadió a la empresa a desistirse de su intento. Sin embargo, el tema trascendió a la prensa y a la opinión pública y se produjo una reacción adversa a Anglo American y, en general, a la inversión extranjera en minería. Este incidente dio paso a un debate que dejo instalada la sensación de que el aporte de la gran minería extranjera al país era insuficiente y forzó al Gobierno a proponer la aplicación de un royalty a la minería. Así se gestó lo que en definitiva fue el impuesto específico a la minería.
Juan Villarzú Rhode es economista. Ha sido ministro Secretario General de la Presidencia y por dos períodos presidente ejecutivo de Codelco. Actualmente es director de Seafield Resources.