Más del 60% de la capacidad portuaria del norte estaría en riesgo ante un eventual maremoto

Los expertos son claros: tarde o temprano vendrá un maremoto en el norte y las empresas deben estar preparadas.

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(El Mercurio).- De 34 puertos existentes entre Arica y Huasco, el 67% de ellos podría quedar sumergido ante la ocurrencia de un maremoto en la zona. Y un tercio (38%) de la capacidad de generación del Sistema Interconectado del Norte Grande también podría quedar bajo el agua.

Las cifras corresponden a estudio del ingeniero en minas Federico Stager. Son parte de un análisis en el que se embarcó el Instituto de Ingenieros de Minas de Chile (Núcleo Santiago), cuyos miembros -preocupados por la experiencia vivida en el sur del país- organizaron una jornada de trabajo para proyectar las vulnerabilidades de la zona norte de Chile, en particular para la minería, ante la llamada «laguna sísmica».

O sea, la expectativa de que se produzca un terremoto con maremoto de grandes proporciones en la zona, debido a los más de 120 años en que no ha ocurrido allí, y se afecten las instalaciones relacionadas con la industria minera: puertos, canchas de acopio, tanques de almacenamiento y generadoras.

El evento en que se presentó el estudio -el 6 de mayo- congregó no sólo a expertos expositores, sino que llegaron incluso altos ejecutivos de la industria, como un miembro de Transelec y un geólogo de Codelco Norte, para debatir los grados de «vulnerabilidad» de las instalaciones productivas. «Despertar las conciencias y tomar medidas. Hay una amenaza real, no teórica», plantea Óscar Melo, presidente de la comisión de recursos mineros del Instituto.

«No es un estudio alarmista, sino técnico. Es un aviso sobre las providencias que hay que tomar», aclara Stager.

El estudio consideró las cartas de inundación vigentes por la autoridad marítima, la información histórica de los grandes maremotos ocurridos en los últimos 200 años en la costa norte de Chile, y planteó tres escenarios ante este evento: que produzca mareas de 5, 10 y 20 metros en cada puerto.

«Hay compañías que tienen problemas con sus muelles en el Norte Grande. Después, tienen problemas las termoeléctricas, hay un tercio de la energía que desaparece. Y hay un problema de control ambiental, riesgo de contaminación de instalaciones que están a muy baja altura, petróleo, ácido, stock de concentrados», dicen Stager y Melo.

Empresas ya trabajan con medidas

La buena noticia es que no son pocas las empresas que ya han tomado algunas medidas. En Mejillones se instaló un comité operativo en el que empresas y municipio están trabajando para ver planes de contingencia y riesgos en el sector productivo, confirma Álvaro Arroyo, gerente general del Complejo Portuario Mejillones (CPM), punto de embarque para Codelco Norte.

Adicionalmente, el ejecutivo recalca que este terminal consideró en su construcción la vulnerabilidad símica (que se puso a prueba con éxito con el terremoto de Tocopilla) y elementos antimaremoto: diseño enrocado para evitar que haya fuga de materiales, muros que evitan la sobre presión ante el retiro del mar, y las áreas de acopio están en una cota más alta, no en nivel portuario.

A su turno, la transmisora Transelec reactivó estudios sobre la interconexión (ver recuadro).

El nexo SIC SING es una de las opciones que planteó Alfredo Eisenberg, geofísico de la Universidad de California. Si bien en el pasado se analizó como forma de apoyar el sistema eléctrico de la zona central, ahora lo visualiza en la dirección inversa.

«Es mandatorio para un proyecto grande hacer un estudio de riesgo sísmico», recalca Eisenberg, y plantea otras medidas: examinar y reforzar las estructuras sensibles en los puertos (grúas, sistemas de correas transportadoras, por ejemplo). Stager plantea también considerar las alturas o cotas para los futuros proyectos. Por ejemplo, cota 50 para las instalaciones de alto riesgo de contaminación (ácidos, combustibles, productos químicos, concentrados) y cota 30 para bodega y almacenamiento de materiales (carbón y minerales).

«La autoridad marítima y Sernagoemin deberían redefinir las cotas de las nuevas instalaciones», dicen los expertos.

Y para lo existente, subir lo que sea posible. «Se pueden mover. Si se está a 10 metros, subirlas. No les costaría mucho, versus la pérdida de 150 mil toneladas de concentrados, porque el mar se lo va a llevar todo. Calcule cuánta plata es», dicen.

No es un estudio alarmista, sino técnico. Es un aviso sobre las providencias que hay que tomar». Federico Stager. Transelec: «La interconexión es una muy buena alternativa»
Transelec participó del debate y está tomando medidas. Si bien afirma que sus sistemas de transmisión están preparados para enfrentar una catástrofe de esas dimensiones, coincide en que el mayor talón de Aquiles del SING está en el nivel de exposición de la infraestructura eléctrica (generación) que se encuentra ubicada a nivel del mar.

«Efectivamente la interconexión es una muy buena alternativa de respaldo ante la eventualidad de un terremoto y consecuente maremoto como el ocurrido en la zona centro sur de Chile, y que pudiera dejar inutilizada parte importante de la infraestructura eléctrica y portuaria de la zona norte. Sin embargo, es importante considerar que el desarrollo de un proyecto de esta naturaleza necesita del orden de 4 a 5 años para su materialización», dice Eduardo Andrade, vicepresidente de Operaciones de Transelec.

Y confirma que la compañía reactivó estudios para determinar la mejor solución de interconexión. «Por la preocupación manifestada por distintos sectores respecto de la continuidad de suministro para la población y para una actividad tan importante para el país como la minería», dice.

Fuente / El Mercurio

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