(El Mercurio).- Pablo (29 años) trabaja en un call center hace un par de años. Pero activamente participa en los distintos portales de empleo para cambiarse de trabajo. Su objetivo es mejorar las condiciones laborales, sobre todo evitar los turnos de noche, y tratar de conseguir un mejor sueldo. De hecho, aspira a estar en una empresa más reconocida en un cargo de supervisión, que le reporte al menos 20% más de ingresos.
Como él, hoy son 640 mil los chilenos que, a pesar de que tienen un empleo, están tratando de cambiarse de trabajo, y aunque las razones son varias, la que predomina es conseguir una mejorar en el ingreso.
En un país donde el salario promedio bruto oscila alrededor de los $500 mil, contar con más recursos para sí mismo o la familia es una causa más que potente. Ésta es la primera vez que el Instituto Nacional de Estadística revela esta cifra, porque es parte de la nueva encuesta de empleo que recoge los estándares de calidad que exige la OCDE, organización a la que Chile pertenece recientemente.
Los números del INE están en línea con lo que observan en Trabajando.com, el sitio de búsqueda de empleo. «Casi el 60% de las personas que compiten por una plaza laboral es gente que está rotando de empleo», cuenta Juan Pablo Swett, director general de Trabajando.com. Es decir, ya tienen un trabajo.
En Chile la rotación es alta. Según datos de las AFP y el seguro de cesantía, casi un tercio de la fuerza laboral rota anualmente de trabajo. «En países más desarrollados, los trabajos suelen ser más estables, sobre todo por los beneficios adicionales que proporcionan las empresas», cuenta Swett.
De hecho, la rotación laboral en Chile es uno de los factores que atentan contra mejoras adicionales de la productividad del trabajo, según expuso recientemente Alejandro Foxley, ex ministro de Hacienda y de RR.EE. Según sus datos, en Chile y A. Latina, una persona está en promedio cinco años en un trabajo, mientras que en Estados Unidos está nueve; en Japón, 12 años y en Finlandia, 10.
«Entre los jóvenes hay un concepto de ir ascendiendo que es muy fuerte», explica la directora del INE, Mariana Schkolnik. «van buscando siempre las mejores oportunidades», y eso explica parte del deseo de cambiar de empleo.
«A primera vista, la cifra, que representa cerca del 10% de la fuerza laboral, no parece muy alta», dice el economista de Aserta consultores, Hernán Frigolett.
«Como no existen series históricas, es difícil decir cómo se ha movido en el tiempo este número. Uno podría suponer, por ejemplo, que en época de crisis como la del año pasado o con el sismo la gente está más dedicada a cuidar el empleo que tiene que a buscar uno nuevo», acota.
Quién se cambia
Junto con tratarse mayoritariamente de jóvenes, los que más rotan en su puesto de trabajo son empleados no calificados. «Los profesionales tienden a estar más tiempo en un empleo, porque no es bien visto que se cambien demasiado pronto de un trabajo», comenta Swett.
A los 30 años, la frecuencia de cambios de trabajo comienza a descender, para decaer con más fuerza después de los 40: «A esa edad, la mayoría está con su carrera formada, o ya dejó de buscar su destino», sentencia Swett.
Mitos que ceden con la nueva encuesta
67,8% de los asalariados tiene un alto grado de protección. Esto quiere decir que posee AFP, salud y seguro de cesantía. Esta cifra para la directora del INE resultó elevada, considerando que la mayor parte del empleo en Chile lo dan las pymes, empresas que se suponía más precarias.
82,6% de los asalariados tiene un contrato escrito, lo que va circunscribiendo los convenios de palabra y la informalidad a un número cada vez menor de personas.
67,2% de los asalariados cuenta con un contrato de trabajo indefinido, lo que, teóricamente, significa que va acumulando indemnizaciones por años de servicio.
39,55 son las horas efectivamente trabajadas, lo que está lejos de las 48 que nos situaron a comienzos del 2000 como uno de los países que más trabajaban en el mundo. Este dato sí tiene un sesgo, que se tomó durante un período de vacaciones.
39,3% trabajan a jornada parcial voluntaria, lo que da una base suficiente para pensar que hay personas a las que les acomoda la flexibilidad laboral y una distribución de jornada distinta a la convencional de 45 horas semanales.
Fuente / El Mercurio