(El Mercurio) Nuevamente mencionado como posible ministro de Hacienda para un eventual gobierno de la ex Presidenta Bachelet, el ex director de Presupuestos Mario Marcel (PS) se abstiene de comentar el tema. «Quién puede controlar lo que se menciona», dice. Tampoco se refiere a la posibilidad de que un economista del PS reemplace en el Banco Central al consejero Manuel Marfán, quien culmina su período este año: «No sé, demasiado político-coyuntural para un funcionario internacional como yo».
En su calidad de director adjunto de la Dirección de Gobernanza Pública y Desarrollo Territorial de la OCDE, Marcel participó esta semana en el XXV Seminario Regional de Política Fiscal organizado por la Cepal, en el que analizó la renovación del pacto fiscal en países de la región.
-¿Qué mejoras ve para la institucionalidad de la política fiscal?
«En América Latina, todavía existe una institucionalidad muy precaria en la gestión de la política económica de gobierno, por tratarse de países que tienen regímenes presidenciales, lo cual se refleja en las atribuciones que tiene el Presidente para manejar el Presupuesto y en la concentración de las responsabilidades que tienen los ministerios de Hacienda dentro de los gobiernos».
«Esto es normal, porque tiene que haber alguien responsable por la política fiscal. Pero también significa que muchos dilemas y decisiones a que se enfrentan las autoridades económicas se adoptan de manera aislada de la ciudadanía, poniéndose a veces en duda la utilidad de ciertas instituciones, particularmente el Parlamento».
-¿Cómo se puede avanzar?
«Una de las buenas experiencias cuando estuve en el gobierno fue trabajar activamente con senadores y diputados; crear los protocolos presupuestarios, y hacer funcionar la Comisión (Mixta) de Presupuestos en el conjunto del año, además del esfuerzo de explicar a la ciudadanía en qué consistía el balance fiscal estructural y por qué era necesario. Y lo más importante para mí en la Comisión de Reforma Previsional fueron las audiencias, lo que significó escuchar a todos quienes quisieron dar una opinión sobre los problemas del sistema de pensiones, y eso cambió la manera en que muchos de nosotros entendíamos el problema y sus soluciones».
-¿Cómo puede replicarse en el Presupuesto Fiscal?
«Uno no puede discutir cada dato del Presupuesto, porque para eso existe el Parlamento. Pero hoy hay muchos países que tienen un consejo fiscal independiente, que hace estimaciones y análisis sobre la sostenibilidad de las políticas públicas; sobre si se va a cumplir o no la regla fiscal y cuáles son los ajustes metodológicos que corresponde hacer. La comisión que presidió Vittorio Corbo y que propuso ajustes metodológicos a la regla fiscal también planteó la creación de un consejo fiscal».
-¿Cuál es su evaluación de la política fiscal de este gobierno?
«Es una política fiscal que ha cumplido sus metas, que ha respondido a ciertos requerimientos de la coyuntura y, en ese sentido, ha sido de bastante continuidad, incorporando algunas de las recomendaciones que hizo la denominada Comisión Corbo, aunque no todas. Creo que hay muchas cosas por hacer en la construcción institucional, no necesariamente en la política fiscal».
-¿Cree necesario volver este año a un balance estructural?
«En línea con lo que recomendó la Comisión Corbo, la meta fiscal estructural no debiera modificarse por factores coyunturales, como el precio del cobre. Que el precio del cobre se mantenga alto se refleja en la regla en que el precio de largo plazo del cobre sube. Para cambiar la regla fiscal, habría que preguntarse cuál es el perfil de riesgo del sector público, análisis que se hizo cuando se cambió la meta en 2007, viendo los riesgos del Estado por las concesiones, garantía estatal de depósitos, pensión mínima y déficit del Banco Central. Es una evaluación que podría actualizarse».
«El gobierno actual fijó su meta en un déficit estructural del 1% del PIB, considerando que hubo un terremoto de por medio y una crisis económica. Pero el tema del terremoto va a ir pasando, y ojalá que también la crisis económica, y llega el momento de hacerse preguntas más estructurales. No he hecho el análisis del valor específico de la meta, tendrá que hacerlo el gobierno que venga, porque la Ley de Responsabilidad Fiscal dice que en los primeros seis meses el nuevo gobierno tiene que sacar un decreto fijando su política fiscal».
-¿Debe subir el impuesto a la renta para el financiamiento fiscal?
«El último aumento importante de recaudación a los ingresos personales en Chile ocurrió en la reforma de 1990. El tema no es un problema de tasas, que incluso son relativamente altas, sino que las muchas excepciones y franquicias que en su momento se hicieron por buenas razones, pero que en la práctica van horadando la capacidad de recaudación; están las posibilidades de elusión que ofrecen las sociedades de profesionales y sociedades de inversión, entre otras».
Fuente / El Mercurio