Los profesionales que las empresas dieron «a préstamo» para apoyar en la reconstrucción

Por un par de meses cambiaron sus oficinas en El Golf por otras en el centro de Santiago y sus horarios de ejecutivos por disponibilidad las 24 horas.

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(El Mercurio).- El mismo día en que el Presidente le pidió que se hiciera cargo del Comité de Emergencia, Cristóbal Lira se dio cuenta de que necesitaría mucha ayuda para dar respuesta a los problemas que surgieron tras el terremoto. Por eso decidió recurrir a empresarios amigos y conocidos. Los llamó y les hizo una petición: «Necesito que me mandes a una persona de primer nivel de tu empresa para que trabaje conmigo unos meses, pero pagado por ustedes». Tal cual.

La respuesta de estos gerentes fue inmediata. Rápidamente fue integrándose al comité un grupo de profesionales, apodados por sus propios compañeros como «los pro bono».

El primero que llegó a «préstamo» fue Rodrigo Barros, quien trabaja en LarrainVial. Luego de aceptar la propuesta de trabajar con Lira, que le planteó Fernando Larraín, socio de la empresa, se convirtió en el encargado de las finanzas y de la remoción de escombros del Comité. «Fui a preguntar de qué se trataba y me dejaron trabajando ese mismo día. El sentido de urgencia era impresionante», cuenta Barros.

Los edificios con riesgo de derrumbe eran otro problema latente. Necesitaban un experto en construcción. Por eso, Lira pensó en Francisco Garcés, gerente general de SalfaCorp, quien puso a su disposición a Hugo Salinas, gerente inmobiliario de edificios. Con 31 años de experiencia, en los últimos tres meses Salinas se ha encargado de catastrar los mejores sistemas de demolición. «Yo aporto con mis conocimientos, pero el que está haciendo el gran aporte es SalfaCorp», comenta Salinas, quien reconoce que tenía una gran inquietud por ayudar «en algo grande».

La misma necesidad de aportar sentía Juan Aguayo, gerente de auditoría de PricewaterhouseCoopers, por lo que terminó a cargo de la coordinación de proyectos de fomento productivo. A él le tocó conjugar, desde Santiago, los aportes de dinero que iban recibiendo con los proyectos que les parecían interesantes.

Otro llamado de ayuda que realizó Lira fue a Jean Paul Luksic, frente a la necesidad de un experto en aguas. Así llegó a La Moneda José Granada, jefe del departamento de operaciones de Aguas Antofagasta. Su responsabilidad era la recuperación de los sistemas de agua urbanos y rurales.

En 15 días ya tenían todos los sistemas de agua con soluciones de emergencia. «Ahora estamos trabajando en las soluciones definitivas, y mientras sea necesaria mi ayuda, la empresa ha dispuesto mi presencia», cuenta José.

Para él no fue un problema dejar a su familia en Antofagasta para contribuir a la causa, como tampoco fue un obstáculo para el resto de los profesionales cambiar sus oficinas en la zona oriente por el centro de Santiago o asistir a la reunión de coordinación de los domingos en la tarde.

El único problema al que todos reconocen que tuvieron que enfrentar fue la burocracia. «Éste es el obstáculo más complicado», comenta Hugo Salinas.

Más ayuda en «horas hombre»

Cristóbal Lira cuenta que otras empresas también colaboraron con horas hombre frente a la emergencia luego del terremoto. Por ejemplo, ejecutivos de D&S aportaron con la logística para transportar mercadería; hombres de Cencosud idearon la «bolsa terremoto» (productos básicos de alimentación con un costo de $5.000); tres profesionales de Deloitte están colaborando con una auditoría; Inarco aportó con un equipo de ingenieros que visitaron las zonas con peligro de deslizamiento; el estudio Honorato, Russi & Cía. colaboró con uno de sus abogados; Acción RSE puso todo su equipo a disposición del Comité, desde las secretarias, y la empresa canadiense Arcadis mandó un profesional que realizará un informe del levantamiento de escombros.

Fuente / El Mercurio

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