Los nuevos asentamientos mineros

El antiguo campamento asociado a la idea de aislamiento y soledad está quedando atrás. Nuevas y sofisticadas instalaciones enfocadas en la comodidad del operador minero son la tendencia.

COMPARTIR

(Revista MINERIA CHILENA)El concepto de “alojamiento minero” es relativamente nuevo. Se viene usando desde hace unos veinte años y, en la jerga de los arquitectos, alude directamente a una nueva generación de asentamientos industriales para trabajadores en régimen de turno. Esto coincide con el momento de profunda expansión de la inversión minera en nuestro país, durante la década de los ’90, según publica revista Minería Chilena de julio 2011.

El cambio responde, de acuerdo con los expertos en el tema, a una nueva forma de entender el negocio minero y la gestión del recurso humano. A lo largo del tiempo, “las empresas se han esforzado en obtener instalaciones de la mayor calidad posible, tanto así que pasamos del concepto de Company Town –Sewell, Chuqui, Potrerillos– a la idea del Hotel o Alojamiento Minero. Ya no hablamos de campamentos en medio de un ambiente industrial, sino de instalaciones con gran confort”, dice Eugenio Garcés, arquitecto e investigador de la Pontificia Universidad Católica y uno de los autores del libro Las Ciudades del Cobre. «Al principio se asumía al trabajador con su familia y eso significaba comodidad. Ahora se ha enfocado la comodidad en el minero, ese es el paradigma hoy», complementa, cosa que también ha implicado cambios de diverso tipo.

Arquitectura sobre 3.000 m.s.n.m.

Eugenio Correa, arquitecto de la oficina Correa3, lo vivió en carne propia. Cuenta que “hace muchos años, en 1968, fui arquitecto de la Anaconda Copper Mining Company y me asignaron un dormitorio en un campamento minero. Para ir al baño tenía que abrir la puerta, salir al exterior con frío en la mitad de la noche. Así se vivía en ese momento. A la hora de almuerzo sacábamos un sandwich porque con el frío nos daba flojera ir a comer al casino», dice. Esta experiencia le sirvió, años más tarde, para concebir el campamento Pabellón del Inca (Collahuasi). Hoy, esta firma de arquitectura tiene 19 proyectos en distintas etapas de desarrollo y en los últimos 15 años ha proyectado 625.365 m2 de alojamientos mineros con 23.000 habitaciones en total.

A modo de ejemplo, en estos momentos la firma está trabajando en los anteproyectos de tres campamentos de operación para una gran empresa minera de la Región de Antofagasta, los cuales estarían habilitados para recibir a 17.572 trabajadores. Un cuarto campamento para la fase de construcción, recibiría por sí solo a 5.760 personas para asistir a la misma minera en sus objetivos de expansión.

Además, trabajan en proyectos arquitectónicos para importantes mineras cupríferas de Antofagasta y auríferas de Atacama. Y, además, se han internacionalizado, ya que por estos días los planos de Correa3 se transforman en materia concreta en Perú, con el Campamento Yanacancha, de Minera Antamina, que está hoy en plena fase de construcción y que recibirá a casi 4.000 personas en sus 47.105 m2.

Asimismo, Correa3 proyecta dos alojamientos mineros (46.000 m2 y 10.157 m2) en Atacama que se ubicarán sobre los 4.000 m.s.n.m., lo que implica un enorme desafío de diseño para asegurar la habitabilidad y la comodidad física del trabajador minero. En este sentido, la oficina destaca que convocaron a un experto en medicina de altura para mejorar las instalaciones, que actualmente se construyen para alojar a 3.546 y 924 operarios, respectivamente.

El proyecto está siendo construido por Tecno Fast Atco. El gerente general de esta última empresa, Rodrigo Prado, señala que se han preocupado de aumentar la aislación de estas instalaciones. “Si hay nieve, hay que reforzar tanto la aislación térmica como la estructura de los módulos, porque éstos tienen que ir diseñados para soportar cargas de nieve, en el sentido de tener la resistencia para soportar tres o cuatro metros de ésta”, dice el ejecutivo. El ejecutivo cuenta que han instalado colectores solares para las duchas, con un ahorro del 60% en el consumo de energía.

En tanto, Archiplan –compañía que tradicionalmente se ha enfocado en el sector inmobiliario, pero que ahora agrega a la minería como un área de negocios– está desarrollando una serie de propuestas para Antofagasta Minerals, Minera Doña Inés de Collahuasi y Minera Escondida. Ignacio Hernández, arquitecto y gerente general de la firma, hace el siguiente diagnóstico: «El lugar de encuentro en el campamento minero son los casinos. Son como la Plaza de Armas del campamento. Pero, normalmente, del casino me voy al dormitorio. Aunque hay cine, sala de billar o pub, falta resolver el concepto de interiorismo. Por ejemplo, en los hoteles de ciudad hay códigos para generar ambientes gratos. Si el ambiente no me invita, no voy a ir al pub o al billar, y volveré al esquema trabajo-comer-dormir. En eso está el cambio de mi propuesta», complementa.

Instalaciones 2.0

Hoy Correa3 trabaja en una serie de anteproyectos que, de concretarse, alojarían a más de 33.000 personas en el mediano plazo, cifra que incluiría a operarios, administrativos y contratistas. Este uso intensivo del recurso humano genera competencia entre las propias mineras por asegurar la fidelidad del operador minero. Y esa fidelidad se lograría a través de la arquitectura.

“Supongamos que tú eres trabajador de una empresa A con ciertas comodidades, pero una empresa B te ofrece lo mismo pero con comodidades +3… preparar un chofer de camión cuesta una fortuna, si no lo puedes conservar te va a salir carísimo”, complementa Eugenio Correa.

Similar diagnóstico es el que ofrece Ignacio Hernández. El profesional lo ejemplifica de la siguiente manera: «La industria minera en Chile es como la liga europea de fútbol. Todos los clubes quieren tener a Messi o Ronaldo, (…) así como para la liga lo importante son los jugadores, para la minería es el operador minero”, dice.

El minero de hoy no se compara con el minero de antaño. Ahora es una persona más especializada, más exigente y más demandante de tecnologías, servicios y comodidades, lo que obliga a subir el estándar de las instalaciones que los alojan. El fenómeno ha sido estudiado por Fernando de Laire, doctor en sociología, especialista en temas laborales y asesor de los vicepresidentes de RR.HH. de Collahuasi y BHP Billiton-Pampa Norte. “Contar con actividades e infraestructuras para llenar el ‘vacío’ de los periodos de descanso durante la jornada, constituye un desafío permanente (para las empresas mineras)”, dice el profesional.

“Hay que comprender que quien vive en una ciudad tiene la clara posibilidad de hacer un ‘quiebre’, de hacer una separación entre el tiempo y espacio de trabajo y el tiempo y espacio de descanso. En las faenas mineras eso no es posible, por lo que la dupla monotonía-encierro es un desafío tremendo”, afirma.

De Laire comenta que ahora existen comodidades que los trabajadores en régimen de turno asumen como básicas, tales como TV con cable o conexión a Internet. Facebook o Messenger “son especialmente valorados por el minero para tener contacto con las familias”, explica.

Paulo Correa, también arquitecto de Correa3, señala sobre este punto que la arquitectura debe tomar en cuenta estos antecedentes al momento de desarrollar los diseños. “Hay nuevas complejidades que tienen que ver con las comunicaciones y con romper el sentido de aislamiento y de reclusión”, comenta.

Tomando estos elementos como punto de partida, la industria minera ha transformado a la arquitectura en su nuevo interlocutor válido. “Nuestra propuesta incorpora el urbanismo y otros aspectos en la planificación de los campamentos”, complementa Ignacio Hernández.

Edificios complejos

El arquitecto y académico de la PUC, Eugenio Garcés, sostiene que esta nueva generación de asentamientos mineros ha evolucionado de tal forma que ya no es posible hablar de urbanismo. «El nuevo asentamiento minero desmantela la idea urbanística del company town –cuyos ejemplos más emblemáticos son Sewell y Chuquicamata– y pasamos a proyectar un nuevo tipo de asentamiento, donde se deja de lado la condición urbana para focalizarse en la idea del edificio complejo», es decir, una instalación que en un solo lugar ofrece toda la gama de actividades residenciales y de esparcimiento.

De acuerdo con Garcés, Villa San Lorenzo (Escondida) y Hotel Pabellón del Inca (Collahuasi), fueron los primeros exponentes de esta tendencia. “Si en el caso del company town hablábamos de viviendas y equipamientos, hoy, con los nuevos edificios complejos, estamos hablando de habitaciones y servicios”, concluye.

RECUADRO
Nuevo sistema de construcción modular de Tecno Fast Atco
Respecto de las innovaciones en el campo de la construcción modular, Rodrigo Prado, gerente general de TFA, comenta que «este año hemos implementado un nuevo sistema que se llama Plug&Play.

Esta innovación tecnológica nos permitirá reducir en forma muy importante los tiempos de construcción y la cantidad de gente que se requiere en terreno para hacer los montajes», dice. Aunque prefiere no entregar detalles, el ejecutivo comenta que esperan masificar esta innovación prontamente.

Revista Digital

Lo último del mes

Lo más leído

Temas Relacionados

Revista Digital