El proyecto Papomono es una iniciativa minera que de ser aprobado por las autoridades tendría un gran impacto en la economía de la región de Coquimbo, especialmente en la comuna de Salamanca, donde se emplazarían las faenas, cuya inversión ascienden a los 90 millones de dólares. Al margen de la riqueza que generaría, a la fecha se han planteado algunos temores respecto a las consecuencias que traería la proximidad de sus operaciones con las zonas pobladas.
Como ejemplo, la pila de lixiviación que se considera en esta iniciativa se ubicaría a metros del poblado Arboleda Grande. Lo peligroso es que allí se extrae el mineral desde la roca usando ácidos. El proyecto estima que este depósito ocuparía un área de 32 hectáreas.
Gilberto Schubert, gerente general de la Compañía Minera Latinoamericana (filial de la brasileña Vale), empresa que lleva adelante esta iniciativa, indicó que se estima producir unas 20 mil toneladas anuales de cátodos de cobre, para lo cual procesarán unas 5.000 toneladas diarias de mineral extraído de sus minas o comprado a terceros.
Se estima que en la etapa de construcción se empleará a 600 personas, mientras que durante las operaciones que durarían unos 11 años se contratará a unos 300 trabajadores.
Schubert precisó que este proyecto consiste en la explotación de dos minas, una a tajo abierto denominada San Gabriel y la otra bajo la modalidad subterránea llamada Papomono. El material rocoso que se saque de estos lugares se procesará con solventes ácidos y químicos, el material resultante será llevado a una planta especial donde se obtendrá un cátodo de cobre de alta pureza como producto final.
Cristina Farías, vecina de la localidad de Arboleda Grande y dirigenta de la Agrupación de Defensa del Medio Ambiente del Valle de Chalinga, expresó que como se trabajaría con pilas lixiviadas que usan ácido sulfúrico, un componente químico altamente peligroso para la salud humana, «si llega a haber un derrame o algún tipo de accidente se va a dañar a nuestra comunidad y a quienes viven cerca de allí». Además, cuestiona el tamaño de la actividad, aseverando que «ésta es una industria tremenda que está cerca de gente que tiene costumbres y raíces, lo que viene a desarraigar este tipo de vida». Puntualmente la dirigenta aclaró que el mayor rechazo es hacia la instalación de la planta de procesos.
Al respecto, Schubert manifestó que «siempre hay aprensiones de lo que no se conoce», pero agrega que la situación cambia cuando las personas comienzan a entender el proyecto y a conocer sus aspectos técnicos, donde pueden percibir que «es amigable desde el punto de vista ambiental y que no hay ningún peligro para la salud humana». Además, aseveró que el proyecto tiene una «gran ventaja al ocupar un área muy pequeña, consumir muy poca agua y utilizar poco ácido para producir un material con un gran valor agregado como es el cátodo de cobre». Por ello sostuvo que se están coordinando charlas y trabajo con la comunidad para dar a conocer los alcances de estas faenas.
Frente al tema de la cercanía de la pila de lixiviación con el pueblo, indicó que en un principio este depósito era mucho más grande y se emplazaba más cerca de la gente, pero que «a solicitud de la Conama hemos desarrollado una pila dinámica, de manera que alejamos aún más la pila dejándola a 900 metros del poblado y con una altura máxima de 5 metros».
De esta manera aseguró que no produciría impacto sobre la población del lugar, especialmente si se considera que esta pila estará cubierta al igual como las piscinas y sistemas que contendrán los ácidos.
El alcalde de Salamanca, Gerardo Rojas, destacó las modificaciones que efectuó la empresa lo que ha hecho reconsiderar las aprensiones que existían, pero añadió que aún falta ver otros temas, como es la contaminación por ruido y por polvo.
El consejero regional José Fernández, quien integra la Comisión Regional de Medio Ambiente, COREMA, organismo que califica este proyecto, luego de participar de un recorrido por el lugar donde se instalará la minera, indicó que la iniciativa es buena para la empresa, pero que lo ideal es que a la gente le guste y que las compensaciones por el impacto producido sean las justas. La seremi de Salud, Anita Bonell, fue más clara en señalar que los miembros de la Corema han realizado 48 observaciones al proyecto presentado por la empresa, las cuales en gran medida solicitan mayor información respecto al material particulado en suspensión, especialmente el polvo, como también de tronaduras, dirección de los vientos y monitoreos ambientales, temas en los que se seguirá trabajando.
El intendente Ricardo Cifuentes encabezó este recorrido realizado el pasado martes, señalando que la salida a terreno apunta a tomar mejores decisiones respecto a temas tan complejos como es la instalación de una minera en un valle, por lo cual las autoridades pertinentes conocieron las versiones tanto de la empresa como de la comunidad.
Fuente / El Día