Larroulet:“La actuación en el caso de los mineros es la nueva forma de gobernar”

El secretario general de la Presidencia hace un balance al cumplirse ayer seis meses de gestión del Presidente Sebastián Piñera. Se manifiesta satisfecho con lo hecho hasta ahora por el gobierno y expresa sus temores de que si sigue bajando el apoyo ciudadano a la oposición “la Concertación puede desesperarse y ponerse populista”.

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(La Nación) Si para el cargo de ministro de la Secretaría General de la Presidencia se requiere la característica de ser optimista, Cristián Larroulet está más que calificado.

Se podría incluso afirmar que posee un “optimismo inquebrantable”, y al igual que en la labor que desarrolló durante años en el Instituto Libertad y Desarrollo, siempre anda con documentos bajo el brazo para probar sus tesis.

Y de la vida académico-política y de estudio, poniéndole sustento a las estrategias de la Alianza, pasó al corazón de La Moneda para instalar y habilitar el nuevo gobierno.

Como ha ocurrido siempre, por la oficina del ministro secretario general de la Presidencia pasan todos los documentos relevantes que marcan el sello de un gobierno. Larroulet afirma que, comparando con igual tiempo con los gobiernos de la Concertación, el del Presidente Piñera “ha presentado 57 proyectos de ley, con lo cual supera casi en el doble a lo hecho por Lagos y Bachelet.

Además, tenemos a esta fecha el mayor porcentaje de efectividad con una tasa de 32% en cuanto a los proyectos aprobados en relación a los ingresados”.

Admite que la primera etapa “fue angustiante por los efectos del terremoto”.

¿Cuál es el balance que hace de estos primeros seis meses?

-Estamos bastante tranquilos y satisfechos. Primero porque el gobierno supo asumir muy bien el desafío del terremoto. Tener un millón 200 mil niños de vuelta a clases, haber construido 80 mil viviendas de emergencia, haber logrado la recuperación del 94% de las camas de hospitales que quedaron inhabilitadas y tener la infraestructura caminera en 96%, son resultados muy buenos.

Y el segundo motivo de satisfacción es que logramos para el 21 de mayo volver a plantear al país la agenda del programa de gobierno por el cual el Presidente Piñera fue elegido. Además hay temas impresionantes. Y le cito por ejemplo el caso del empleo. Hacía 24 años que no ocurría el fenómeno de que en los meses de invierno hubiera una reducción de la tasa de desocupación al llegar a 8,3 por ciento. En delincuencia, por primera vez en mucho tiempo logramos que el nivel de temor cayera desde 17,8 por ciento el año 2009 a 13,8 por ciento en este 2010. Y lo más relevante es que el Presidente de la República y la Coalición por el Cambio han logrado instalar este nuevo estilo de gobernar.

¿Y qué es en el fondo esta nueva forma de gobernar?

-Significa estar muy cerca de la gente y recoger sus prioridades que son empleo, seguridad, educación y salud. Y también tenemos el 24/7. Eso es no descansar y así lo demuestran el Presidente y sus ministros. Y también esta nueva forma de gobernar es tener sentido de urgencia, es decir, no dejar para mañana lo que podemos hacer hoy. Y si usted me pide un ejemplo, el mejor es lo que pasó con los mineros.

El Presidente Piñera, cuando se dio cuenta de que la empresa no iba a funcionar para rescatar a estos 33 mineros, tomó la decisión personalmente de mandar a su ministro de Minería desde Ecuador para organizar las tareas y luego él mismo llegó hasta el lugar. Éste es el ejemplo del nuevo estilo de gobernar: cerca de la gente, dispuesto a tomar riesgos y trabajar intensamente.

Y lo que está detrás del respaldo recibido por el Presidente Piñera no es sólo por el hecho de los mineros, sino que demuestra que el chileno lo eligió porque, de alguna manera, la Concertación se agotó y perdió el sentido de prioridades de la gente y también porque perdió la creatividad y el sentido de urgencia y el mejor ejemplo de ello fue el mal manejo el día del terremoto.

En cuanto al estilo del Presidente Piñera, se le ha cuestionado no sólo desde la Concertación sino que también desde la propia Alianza. De hecho, el senador UDI Pablo Longueira sostuvo que “hay un excesivo personalismo”.

-Yo no comparto esa crítica de Pablo. No hay que confundir un Presidente activo, dedicado y comprometido las 24 horas del día con personalismos. Una famosa portada de una revista latinoamericana hablaba de “La siesta de Chile”. Entonces, lo que el Presidente está marcando, y todo su equipo, es que Chile no puede quedarse en una siesta. Los problemas de pobreza, de delincuencia, la mala calidad de la educación no nos permiten dormir siesta. Lo que nosotros necesitamos es, al revés, acelerar a fondo.

Al gobierno y a usted en particular se les ha acusado de no tener voluntad ni capacidad de diálogo.

-Mire, puedo comentarle que desde el primer día que llegué aquí la experiencia del ex ministro Edgardo Boeninger es la que más me ha marcado y enseñado para hacer mi labor. Eso es que uno tiene que tener una paciencia infinita a favor del diálogo y la conversación.

Y la segunda característica es que, para tener éxito, el diálogo tiene que ser privado. Y yo dedico gran parte de mi tiempo a conversar con la oposición y con la Coalición por el Cambio. Yo creo que el problema ha sido al revés. Hemos vivido en estos primeros seis meses con una Concertación confundida que no supo hacer un buen diagnóstico de su derrota.

¿Cómo ha visto la acción de la Concertación ahora en la oposición?

-Siempre he pensado que un buen gobierno necesita una buena oposición, y me preocupa el hecho de que las evaluaciones ciudadanas de estos seis meses están mostrando cada vez más un deterioro de la Concertación.

Y lo que me preocupa es que entre un poquito en una mirada desesperada y se ponga populista, y en vez de llamar a la unidad de los chilenos, a la disciplina, empiece a plantear posturas populistas. Por eso yo confío mucho en las nuevas directivas. Son personas jóvenes que han sido parte de los gobiernos de la Concertación. Y espero que ahora se abran a una postura de diálogo y conversación con el gobierno y de búsqueda de acuerdos.

¿Cuánto le pesa al gobierno no tener mayoría en el Senado?

-Es una realidad y nosotros la tenemos muy comprendida desde el primer día, y por eso es que sabemos que en el Senado tenemos que tener fórmulas de diálogo y de conversación. En lo personal, tengo un diálogo permanente con el Presidente del Senado.

Sin embargo, se ha visto al gobierno en algunas ocasiones empeñado en sólo tener uno o dos votos para aprobar algunas iniciativas.

-Siempre la actitud del gobierno va a ser impulsar su programa, porque eso es lo que Chile democráticamente quiere, y también hacerlo buscando los máximos acuerdos.

¿Aunque sea buscando uno o dos votos?

-Ojalá sea con la unanimidad, pero si en materias que son trascendentes es con uno o dos votos, eso quiere decir que estamos cumpliendo con el mandato de la mayoría de los chilenos.

¿El gobierno va a respaldar el proyecto que establece un período presidencial de cuatro años con reelección, presentado por el diputado RN Gaspar Rivas?

-El programa de gobierno no lo contempla y nunca se discutió el tema durante la campaña. Yo, en lo personal, siempre he pensado que una buena idea que debemos debatir es que en el futuro haya un período de cuatro años con reelección, pero eso significa que también tenemos que perfeccionar la institucionalidad política para darle garantías a todos los sectores, de tal forma que esa reelección no sea utilizada ilegítimamente con el uso del poder del gobierno de turno.

¿Cómo ha sido enfrentar el caso de los mapuches en huelga de hambre?

-Aquí estamos en presencia de una huelga de hambre que nosotros creemos que no corresponde y que no se justifica. Poner en peligro la vida de una persona y autoimponerse en peligro su vida es un atentado contra los derechos humanos. Por eso, el gobierno ha sido muy claro en hacer un llamado para que depongan su huelga.

El gobierno tiene en su programa planteamientos como los que ellos han hecho, con perfeccionamientos a la justicia militar para pasar los juzgamientos de civiles desde la justicia militar a la civil.

Ese proyecto se ingresó. Y con respecto a la ley antiterrorista, proponemos perfeccionamientos que también tendrán efectos positivos desde el punto de vista de la pacificación del mundo de la Araucanía. Y también estamos haciendo una profunda reforma a las políticas que la Concertación siguió en materia de tierras, apoyo productivo y cultura. Nosotros no compartimos ese concepto de “problema indígena”. Ese es un error. Nosotros estimamos que los pueblos originarios son una de las riquezas más grandes del país.

¿Y en qué consiste esta nueva política?

-Se basa en promover la cultura indígena no sólo en las zonas rurales, sino también en las ciudades. En segundo lugar está el promover que haya educación y salud de calidad. Y en tercer lugar, no más tierras separadas del apoyo productivo. Estamos haciendo convenios con Indap, con Sercotec, con la Corfo. Además, el Presidente ha anunciado montos significativos para las comunidades.

¿Y cómo ha visto la actitud de los cuatro diputados que se sumaron a la huelga de hambre?

-Yo habría esperado de esos cuatro diputados un llamado a la vida y, por lo tanto, un llamado a que los comuneros depusieran la huelga.

Fuente / La Nación

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