Cuatro mil plantas y árboles nativos del Norte Chico, como chañares y algarrobos, fueron forestados en un antiguo tranque de relaves mineros ubicado en la mina La Cocinera, al norte de Ovalle, Región de Coquimbo, como parte de un proyecto que pretende recuperar los suelos.
Esta iniciativa es realizada por el Centro de Investigación Minera y Metalúrgica (Cimm) y el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (Inia). Se trata de uno de los primeros ensayos realizados en Chile con la técnica de fitoestabilización con especies nativas, que consiste en el uso de árboles locales que ayudan a mejorar la calidad del suelo.
Esto permite resolver un grave problema ambiental que implican los desechos mineros. Sólo en la Región de Coquimbo se calculan más de 400 acopios de este tipo.
En la plantación realizada se usaron especies capaces de fijar metales pesados en sus raíces, iniciando así la recuperación del suelo degradado.
La idea, según explicó el investigador del Inia, Pedro León, es “recrear ecosistemas naturales funcionales, es decir,
que haya interacciones dinámicas: que se genere suelo, que lleguen insectos, aves y otros animales”.
Este método, usado en Canadá, Australia, Estados Unidos y Europa, es más completo que la mera forestación de relaves con árboles de especies introducidas. La ventaja es que se usan especies propias del hábitat intervenido, las que al retener los metales en el suelo evitan el riesgo de contaminar la cadena alimenticia.
Sobre la base de este ensayo, y otras investigaciones complementarias como las que desarrolla Corfo, se elaborará una guía técnica que permitirá replicar la experiencia en otros residuos mineros, como pilas de lixiviación, acopios de estériles y tranques de relaves.
Según la investigadora del Cimm, Rosanna Ginnochio, “hay compañías privadas y otras como la Empresa Nacional de Minería (Enami) que se han mostrado interesadas en la metodología para aplicarla como parte de sus planes de cierre de relaves”.
Fuente / La Tercera