«Todo fue una maniobra política». Así, acusa Mirta Moreno, habría sido la cadena de hechos que detonó en la caída de quien, hasta algunas semanas, era la presidenta del Sindicato N° 1 de Codelco Norte, la más grande organización laboral del país, que agrupa a más de 3 mil trabajadores de la mayor división de Codelco.
Le extraña a la dirigenta que su salida haya sido a sólo unas semanas de un crucial Congreso de Trabajadores de la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC) que se realizó en Arica y donde se discutieron aspectos cruciales para el futuro de la minera estatal y su relación con sus trabajadores.
Moreno, quien trabaja en Codelco desde 1974, explica que su renuncia se debió a pérdida de confianzas internas en el directorio de la entidad sindical. «Lo que hice fue presentar mi renuncia al cargo de presidenta, al ver que mi equipo ya no era de cuatro personas, sino que de tres y ya no existía confianza. Y al no haber confianza no se puede construir algo. Eso pasó con la confianza que tenía en Hilario Ramírez, quien es hoy el nuevo presidente», asegura.
En efecto, Ramírez ocupa el más alto cargo del sindicato, después de pasarse al grupo proclive a la mesa de la FTC. Moreno, en cambio, forma parte de la disidencia a la entidad que preside quien también es director de Codelco en representación de los trabajadores: Raimundo Espinoza.
La dirigenta sindical tampoco descarta que en la situación ocurrida pudiera haber algún dejo de machismo. «Los trabajadores tendrán que evaluar eso. No soy una aparecida en el mundo sindical y laboral. Tengo toda una trayectoria que ha sido impecable y que no cambiará. Por lo tanto, será la comunidad, los trabajadores de Codelco, los que evaluarán qué fue realmente: si fue ambición, machismo, ambición de poder u otra razón», explica.
La verdad de la emblemática dirigenta sindical de Codelco
Es una de las más emblemáticas dirigentas sindicales del país. Su nombre se asocia a Codelco, una de las empresas donde los sindicatos tienen un mayor peso en las decisiones.
Pero, hace dos semanas, su nombre estuvo involucrado en un escándalo que terminó con su salida. Se le acusó de propiciar irregularidades con fondos, pero ella dice que no hay errores atribuibles a su gestión y que todo se debió a fallas del personal que opera para el sindicato.
Así, Hilario Ramírez, quien hasta ese día era parte de su equipo dirigencial, se pasó a la disidencia y quebró los equilibrios internos, destronándola a ella de la presidencia de la organización.
– ¿Cómo califica su salida del Sindicato 1?
«Yo no he salido del sindicato. Lo que hice fue presentar mi renuncia al cargo de presidenta, al ver que mi equipo ya no era de cuatro personas, sino que de tres y que ya no existía confianza. Y al no haber confianza no se puede construir algo. Eso pasó con la confianza que tenía en Hilario Ramírez, quien es hoy el nuevo presidente. Sentí que si renunciaba cambiaría la situación y así fue: cambió el directorio. De lo contrario, habría tenido que seguir trabajando con personas en las que no confiaba y no habría podido hacer gestión.
-¿Cómo es hoy la realidad financiera del sindicato?
«No falta dinero. Aquí se hicieron mal los presupuestos. No soy culpable de lo que hacen otras personas, a las que se les paga para que hagan bien su trabajo. Como presidenta, al igual que todo presidente, era responsable y me hago cargo de ello (…) Dio el caso de que justamente quien hizo los presupuestos del sindicato, la persona en quien delegué esta función y en la que confiaba, era la cónyuge del actual presidente. Esta funcionaria hizo mal el presupuesto de todo el personal de la clínica en cuanto sus remuneraciones, lo que significó presupuestar 30 millones menos. Es curioso que Hilario cuando renunció a la vicepresidencia, dijo que había hecho una exhaustiva investigación en la parte contable, pero parece que este punto lo pasó por alto».
Y agrega: «Por eso he llevado este caso a la justicia, para que se aclaren estas imputaciones, porque estoy segura de que todas las platas de mis trabajadores están resguardadas», asegura, explicando que decidió querellarse en contra de quienes la acusaron de propiciar irregularidades con fondos del sindicato.
División sindical
-¿Cómo está hoy el movimiento sindical en Codelco?
«No está en su mejor momento. Esto nace a partir de la negociación colectiva, cuando unos deseaban ir a la negociación anticipada y otros preferían la negociación reglada. Finalmente, como los contratos son similares, hemos estado juntándonos para analizar los puntos que quedan por desarrollar».
-¿Hay desunión hoy al interior de la FTC?
«Para que exista federación debe haber sindicatos base, sin ellos no hay federación. En estos momentos creo que hay una federación, pero yo lo que más privilegio es la voz de los sindicatos base, los cuales no pueden perder su autonomía ni su representatividad legal. Eso es lo que hay que tener en cuenta y no perder de vista en el esfuerzo de alianza estratégica que se está haciendo con Codelco».
-¿Cómo califica la gestión de José Pablo Arellano en la presidencia ejecutiva de Codelco?
«José Pablo Arellano está muy lejano a los trabajadores y no soluciona ninguno de nuestros problemas. Se relaciona mucho con las cúpulas».
-¿Qué opinión tiene hoy de Hilario Ramírez, el nuevo presidente del Sindicato 1?
«En esta situación aprendí que de que aquí en adelante no le puedo dar la espalda a ninguna persona. Mi forma de trabajo no es así, ya que siempre que participo en un proyecto mi labor se basa en las confianzas. Un equipo sin confianzas no es equipo y no puede lograr acuerdos. Por eso repito, los trabajadores y la comunidad evaluarán. Yo no daré mi opinión».
La crítica a la lentitud de los proyectos de Codelco
Dos son los problemas más graves que, según Moreno, está haciendo teniendo hoy la estatal a nivel ejecutivo: la lentitud en la entrada de nuevos proyectos e inversiones que han fallado.
– ¿Codelco está poniendo en riesgo hoy su liderazgo mundial en el cobre al no introducir nuevos proyectos?
«Es posible, porque hay una lentitud en la forma de proceder. Hay una lentitud en las decisiones que se toman. Los ejecutivos están adjudicando las licitaciones a terceros, donde se privilegia en un 60 ó 70% el precio y no la parte técnica. Con estos criterios, se asignan estas licitaciones a aquellos que les sale más barato, y que no siempre es lo mejor, cumpliéndose así la frase de que «lo barato cuesta caro»».
– ¿Qué problemas advierte en términos de inversiones mal realizadas en la minera?
«El proyecto de refinería hay que reformularlo completamente. Y algo parecido pasa con la hidrometalúrgica. Es cierto que en ambos proyectos, si se hubiese escuchado a los trabajadores, hoy no se tendrían que cambiar en un 100%. A ello se suma el traslado de los campamentos , que nadie ha querido auditar y que sigue generando sobrecostos».
«(En Codelco) hay una lentitud en la forma de proceder y en las decisiones».
Fuente / El Mercurio