(El Mercurio de Calama) Una tronadura, un hombre con casco y una barra de cobre, es lo que muchos se imaginan al pensar en Chuquicamata, un campamento minero con más de 94 años de historia marcado en las paredes de su mineral.
Muros que cada día son apreciados por los cientos de turistas que visitan la región y buscan la oportunidad de recorrer las calles de lo que fue Chuquicamata y la mina, donde se extrae la riqueza más importante para Chile, el cobre.
Comienza el Recorrido
Franceses, alemanes, israelíes, brasileños y turistas de todas partes del mundo, son algunos de los extranjeros que participan de la experiencia de recorrer esta tierra. El tour se inicia en el ex Colegio Chuquicamata, lugar donde estudiaron los hijos de los trabajadores mineros y que por algún tiempo sólo tenían acceso los hijos de los llamados «Gringos» que controlaban Chuqui.
Los entusiastas turistas, son llevados en un bus facilitado por Codelco Norte para comenzar el recorrido por el gran mineral.
Antes de iniciar, Paula Alvarado, guía del tour a Chuquicamata, indica a los extasiados visitantes que deben usar su casco de seguridad al momento de Ingresar a la Mina. «Mi misión es atender a los visitantes, sean turistas o clientes. Aquí se comparte con gente de diferentes países, otras culturas y todos quieren conocer parte de la historia de Chuquicamata», expresó.
Calle Comercio
La primera atracción para los visitantes es el casco histórico del campamento, lugar que es aprovechado por los turistas para inmortalizar el momento y el lugar a través de sus cámaras fotográficas. Recordado por los chuquicamatinos como el lugar que dio vida al campamento, es la conocida Calle Comercio, donde se realizaban las más importantes actividades del mineral como el Carnaval de Primavera, las celebraciones de fútbol y las navidades que cada Nochebuena esperaba la llegada del querido viejito pascuero. Lugares como «Casa Milla», tienda variada de artículos para el hogar iniciada en 1948; «Cine Chilex» que inició su vida estrenando la película «Aquella Noche en Río» en 1943; «Teatro Variedades» un centro de patinaje, discoteca y restaurante; «Quiosco El Monje» con el mayor surtido de revistas iniciado en 1966 o «La Verbena», emporio que cada Nochebuena se vestía para recibir a Santa. Estos son algunos de los edificios que los turistas visitan en el Tour. Patricio Araya, un antiguo trabajador de Chuqui actualmente residente en Coquimbo cuenta: «Yo trabajé tres años en la sección de control de calidad. Ver el campamento me trajo muchos recuerdos, el gimnasio, la plaza y el Club de Empleados. Estos lugares son muy especiales», dijo.
Proceso del cobre
La ex librería Chilex es utilizada para instruir a los visitantes del proceso del cobre. Mientras tanto, la guía de nuestro recorrido explica el proceso que necesita la piedra para convertirse en metal. Primero se necesita la materia prima extraída por una pala y depositada sobre la tolva y llevada al proceso de chancado y molienda. Inmediatamente es trasladada a la fundición donde se funde y se crea el cátodo. Luego prosigue el proceso de purificación por medio de electro-refinación lo que permite obtener una lámina de cobre de un 99,9 por ciento de pureza. Finalmente, las planchas son transportadas por vía férrea al puerto en Mejillones para su exportación.
De este proceso también se obtiene un leve porcentaje de hierro, azufre, oro, plata, platina y molibdeno, minerales igualmente comercializados pero en menor cantidad.
Paula nos muestra que hay dos tipos de piedra en la mina. La primera una roca de sulfuro de cobre, que demora 14 días en procesarse y, la segunda, de óxido de cobre, que sólo se encuentra en la superficie y que es lavada con ácido sulfúrico y agua para retirar, proceso que demora 11 días en desarrollarse.
Luego de esta explicación, los turistas pueden tomarse fotos en algunos de los edificios de un casco histórico que, pese al avance de los procesos productivos del mineral, se notan bien mantenido, con sus fachadas coloridamente pintadas y su infraestructura que habla de la preocupación por mantener vivo el recuerdo y la alegría de miles de familias que construyeron de Chuquicamata sus propias historias y una forma de vida.
Fuente / El Mercurio de Calama