El 18 de abril en Nueva York el precio del oro cerró en US$1.491,90, después de alcanzar un precio récord de $1.498 por onza. La plata cerró en US$42,96, después de alcanzar US$43,56, su nivel más alto en más de 30 años. El cobre cerró en US$4,24 por libra, con precios a futuro en descenso, y los inventarios de cobre en la LME en ascenso cerrando en 451.775 toneladas métricas.
Durante la Semana Cesco había cierto consenso entre los presentes y los presentadores sobre una perspectiva positiva para la industria, dados los mismos factores de hace casi una década ya: el crecimiento de China, la disminución de las leyes de cobre en las minas, y el tiempo prolongado requerido para desarrollar nuevos proyectos y minas cupríferas.
Después de dos intensos años de crisis, de una débil y casi nula recuperación en los países desarrollados, de crecimiento fuerte en los países emergentes y de mucha volatilidad entre medio, al parecer estamos acomodándonos a la nueva realidad de estos mercados inestables que aún siguen con buenas perspectivas para el inversionista en commodities. El sentimiento en la Semana Cesco era demasiado tranquilo después de la montaña rusa de las últimas dos sesiones. Ni siquiera el carismático Robert Friedland (de Ivanhoe, con su proyecto Oyu Tolgoi en Mongolia) vino para levantar los ánimos de los dubitativos: no fue necesario, porque no había dudas este año.
Todo esto inquieta un poco porque el mundo sigue temblando –literal y no literalmente– después de los terremotos terrestres y los terremotos económicos de los últimos dos años y medio.
En la conferencia del CRU, la presentación que más me gustó fue la de Bonnie Liu, de Macquarie Commodities Research, por su análisis más detallado de la situación en el mundo y de China, en particular. Junto con exponer que el gigante asiático seguirá creciendo entre 5% y 10% y que la situación de déficit de concentrado para el periodo 2011/12 se agudizará, también alertó sobre un aumento rápido de la producción de concentrado de cobre para 2014 así como sobre una política del Gobierno chino para combatir la inflación, imponiendo más restricciones en la economía de dicho territorio. También citó un aumento en los inventarios de cobre en bodega. A pesar de esto, dijo que sólo tendrá un efecto negativo puntual y que será nuevamente positivo en la segunda mitad de 2011.
Recientemente el People´s Bank of China anunció que los ratios de depósitos de reserva para la mayoría de los bancos serán aumentados al 20,5% de sus depósitos. La preocupación por la deuda soberana en Europa y en Estados Unidos persiste, como también la inflación. La situación de la supuesta reactivación en el país norteamericano está basada en más de lo mismo que nos llevó a la crisis: más y más endeudamiento, tazas de interés bajas e incentivos para gastar y no para ahorrar.
El dólar persiste como moneda de reserva internacional pero, como lo demuestra el mercado aurífero, muchos ya dan por hecho que no puede seguir siéndolo a largo plazo. ¿Qué va a pasar? ¿La recuperación está construida sobre bases sólidas como el tercer chanchito y resistirá al lobo cuando venga? Yo creo que no, y hay que saber navegar en estas aguas inciertas y saber escuchar la llegada de los rápidos que se avecinan.
Stephanie Ashton es socia de López & Ashton. Es ingeniera comercial de la Universidad Politécnica de California y tiene un MBA en Estrategia Fiscal y Legal Internacional de Hautes Études Commerciales (París, Francia). Actualmente está completando un magíster en economía de minerales de la Universidad de Chile y Curtin University en Perth Australia.