La aerolínea de los contratistas que nació por el boom minero

Seis meses se demoró la nueva operadora, Sinami-RBK, en obtener los permisos aeronáuticos. De mayo a diciembre trasladó a más de 60 mil pasajeros, todos trabajadores contratistas de las nuevas faenas mineras.

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(La Tercera) Viajar en avión no es un lujo, sino una necesidad. Esa premisa impulsó a un grupo de trabajadores contratistas, que construyen faenas mineras en el norte del país, a aventurarse y crear una nueva línea aérea con viajes desde Iquique, Antofagasta y Calama hasta Santiago, y también en forma directa a Concepción.

Tras esta iniciativa, que partió hace prácticamente un año, está Sinami, Sindicato Interempresa Nacional de Trabajadores de Montaje Industrial, Obras Civiles y Anexas, que junto a su socio Río Baker -del empresario Francisco Rodríguez- dieron origen a Sinami-RBK, compañía que entre mayo y diciembre pasado transportó a más de 60 mil pasajeros.

Inicialmente, nadie creía en la idea de Miguel González, director de este sindicato que agrupa a 50 mil trabajadores, quien en 2010 comenzó a pensar en una línea aérea propia, como una alternativa a la oferta existente y en momentos en que dos actores con quienes tenían convenio habían elevado el precio de los pasajes a Santiago desde $ 120 mil (incluyendo tasa de embarque) a $ 166 mil. Este factor fue decisivo. En ese entonces, la tarifa para volar en avión estaba incluida en el convenio colectivo, beneficio adquirido en 1994, cuando Quebrada Blanca cambió el programa de trabajo a turnos de 20 días por 10 de descanso. Por eso la búsqueda de una opción más barata comenzó a tomar cuerpo.

La nueva línea comenzó a operar el 14 de mayo de 2012, en un vuelo a Calama con 120 trabajadores de la empresa Salfa. Inicialmente, la fecha de partida estaba prevista para fines de abril. Al no ser empresarios aeronáuticos, las exigencias en la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) y de la Junta Aeronáutica Civil (JAC) fueron mayores. “Nos costó mucho sacar el primer vuelo; los procedimientos fueron estrictos. Nos demoramos seis meses en tener todo. Nos hicieron muchas preguntas, debimos explicar de qué se trataba nuestra idea, quiénes estaban detrás, de dónde venían los capitales. No fue fácil, pero al final nuestra aprobación da seguridad de que cuando el avión sale no pasará nada”, dice González.

También enfrentaron reparos de parte de su competencia. De hecho, la JAC y la DGAC suspendieron su operación tras un recurso de protección interpuesto por Pal Airlines, a días de comenzar a operar. La empresa de la familia Musiet alegó que los aviones arrendados por Sinami-RBK a la mexicana Global Air no podían volar en Chile, debido a que no había reciprocidad de cielos abiertos. Dado esto, estuvieron dos meses fuera de circulación, hasta que la Corte de Apelaciones desestimó el recurso.

Los tres vuelos semanales con 120 personas aumentaron y comenzaron a llegar a Iquique, Antofagasta y Copiapó. En noviembre partieron con una ruta directa a Concepción.

Nuevo interés

El nicho que encontró Sinami-RBK es tan atractivo, que ejecutivos de aerolíneas como Lan, entre otras, se han acercado a las oficinas de González, en Santiago, para tratar de asociarse, al revés de lo ocurrido en los inicios de la empresa, en que fueron ellos quienes contactaron a empresas como Sky y Pal para proponerles una alianza.

Hace algunas semanas, Lan les ofreció seis aviones para vuelos exclusivos. Lo mismo sucedió con unos inversionistas griegos e irlandeses que quieren instalarse en Chile. “Todo eso tenemos que decidirlo”, agrega González.

El escenario es contrario al que vivieron al inicio, cuando estaban buscando a qué línea aérea arrendar los equipos. En esa búsqueda conversaron con muchas empresas, incluyendo aerolíneas de Argentina, Europa, Centroamérica y Norteamérica. Incluso, hubo una oferta de parte de Bombardier Aerospace por aviones modelo CRJ900NG. Finalmente se quedaron con la mexicana Global Air.

La llegada del nuevo actor, en medio del boom minero en el norte del país, ha generado un gran interés por crecer e invertir en la zona. “Todas las líneas aéreas están reforzando sus viajes al norte y colocando más aviones en el aire. Esto también ha rebajado el pasaje en un 30%. El pasaje de Sinami-RBK hacia el norte llega a $ 130 mil, con tasa de embarque incluida, ida y vuelta”, afirma el director.

En su opinión, es bueno que haya más oferta, porque Sinami-RBK no satisface toda la demanda del sindicato y de la zona. Durante 2012, según datos de la JAC, más de dos millones de pasajeros volaron a Antofagasta y Calama.

Los planes de Sinami no se quedan en tener más vuelos, sino que también en llegar a zonas alejadas y en altura. Por eso están conversando con mineras de Sierra Gorda y Maricunga, en la II Región, para construir un aeródromo. La iniciativa de Sierra Gorda está más adelantada y ahora está en fase de prefactibilidad. Las productoras locales están interesadas y la inversión no debería ser mayor a US$ 2 millones.

Asimismo, quieren reabrir el antiguo aeropuerto de Copiapó y mejorar sus horarios, ya que el terminal que actualmente opera abre a las 9 de la mañana y cierra a las 21 horas. “Y esos horarios nos nos convienen”, sostiene González.

Fuente / La Tercera

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