(La Tercera) Desde siempre Santiago ha sido un imán tanto para trabajadores como para profesionales de regiones, absorbiendo el talento de las provincias que, a su vez, se ven en dificultades para atraer mano de obra calificada. Motivos hay muchos: más oportunidades laborales, sueldos más altos, mayor envergadura de las empresas y, por lo tanto, más posibilidades de crecimiento laboral. Hoy eso ha cambiado.
Si bien aún mucha gente busca establecerse en la capital, hay cada día más ejecutivos y profesionales jóvenes que quieren permanecer en sus regiones o emigrar hacia ellas, con la idea de mantener una mejor calidad de vida, estar cerca de los amigos y de la familia. De esta forma, el sólo hecho de encontrar un puesto laboral en Santiago ya no significa aceptar inmediatamente un traslado.
“De un tiempo a esta parte algunas personas están buscando otras cosas. Por ejemplo, apoyo en la mudanza, beneficios del empleador e incluso la posibilidad de vivir cerca de su lugar de trabajo. El hecho de establecerse en la Región Metropolitana por sí sólo ya no es un beneficio. De paso, hemos observado que el interés por vivir fuera de Santiago va en aumento. De hecho, hoy existe un 30% más de interesados que hace una década”, cuenta María Eugenia Miranda, gerente general de Alfa Consulting.
Además, la contaminación, los tiempos de traslado y el estrés han cambiado la percepción que se tenía de Santiago, y en paralelo, algunas regiones han tenido un notable desarrollo de algunas industrias, como la minería en el norte o la salmonicultura en el sur, con empresas que han fomentado el desarrollo de sus profesionales generando -aparte- infraestructura externa que entrega mayor comodidad a los empleados.
“Hemos visto a clientes que se han instalado en regiones y van desarrollando toda una estructura en función de la compañía. Si bien están en contacto con la Región Metropolitana, operan a nivel regional y los ejecutivos viajan de manera constante”, asegura Miranda.
Santiago no es Chile
La calidad de vida y tener tiempo para hacer cosas más allá de lo laboral son las claves que atraen a que más profesionales busquen establecerse en ciudades como Viña del Mar, La Serena, Puerto Varas, Concepción e Iquique.
Los deseos de movilidad geográfico-laboral responden a dos fuerzas diferentes. Una relativa a seguir las oportunidades allí donde estén, por ejemplo, un ingeniero buscando un puesto en el área minera en el norte. Y otra relacionada con el deseo de dar un giro en los estilos de vida, como un joven que quiera radicarse en Aysén para trabajar en turismo de aventura porque se corresponde con su proyecto de vida.
Ximena Julio, gerente general de Upgrade&More, dice que aún cuando es efectiva la creencia de que Santiago tiene más y mejores oportunidades de empleo y de hacer carrera al interior de las empresas, hay algunas excepciones.
“Una es geográfica. Hay polos como Antofagasta, Calama o Puerto Montt, por ejemplo, que mueven a otras industrias y servicios más allá de la minería o los salmones. Otra excepción tiene que ver con que hay carreras cuyos profesionales hoy son altamente cotizados, como los geólogos, dónde muchas personas ya tienen un trabajo prometido siendo aún estudiantes; es decir, son contratados antes de recibirse con permiso de seguir estudiando, y generalmente para irse a regiones, específicamente el norte minero”, señala la head hunter.
Además, no existe una diferencia considerable entre Santiago y regiones en lo que respecta a las condiciones salariales, salvo en rubros como la minería o en cargos donde existe una asignación por zona extrema, de modo que hoy los profesionales jóvenes están mucho más abiertos a evaluar posibilidades diferentes, “siempre y cuando esta posibilidad tenga relación con integrarse a un proyecto que implique desafíos, donde se pueda contribuir y generar un impacto mayor que el que se puede alcanzar en Santiago”, puntualiza Macarena Rivas, socia de la firma FocusAdvisor.
La familia es un factor relevante para adoptar la decisión de trabajar en provincias. Para los profesionales nativos de dichas zonas, poder encontrar oportunidades laborales en su ciudad o región significa evitar el centralismo de Santiago y, de paso, seguir en contacto directo con sus redes familiares y amistades. Por su parte, a muchos jóvenes capitalinos sin familia o que recién empiezan a formar sus núcleos familiares se les hace mucho más fácil emigrar que a sus pares con niños en el colegio, por dar un ejemplo.
A menudo, estos jóvenes “se van por un interés económico, sobre todo al norte del país, por un tiempo. A menudo, lo que buscan es que sus hijos disfruten una calidad de vida distinta a la de Santiago”, comenta Marisol Aguayo, Branch Manager de Manpower Professional.
No obstante, también hay personas que se encuentran en los últimos ciclos de su vida laboral, y que bordean los 50 años, ya criaron a sus hijos y buscan en las regiones las posibilidades que en la zona central se les han cerrado, sin contar el factor calidad de vida ya señalado.
Por lo tanto, claramente Santiago no es Chile, aparte de que, en general, el mundo está achicándose en términos de distancia física, cultural y política, incluyendo la dimensión laboral.
Fuente / La Tercera