La Región de Antofagasta no sólo se está consolidando como un modelo a nivel minero, también se le señala como un líder tecnológico en materia de gestión y tratamiento hídrico para el consumo humano, lo que es fundamental cuando se trata de proyectar la sustentabilidad.
Así quedó de manifiesto tras la reciente visita de una delegación japonesa, la que durante su permanencia en la zona recorrió diferentes puntos de interés, como es el caso de la Planta de Filtro Salar del Carmen de Aguas Antofagasta, donde se utiliza innovadora tecnología para el tratamiento de metales pesados.
Esta visita se concretó a solicitud de Alicia Araya, encargada de Laboratorio de la Seremía de Salud Antofagasta, con la finalidad de que la delegación nipona conociera los diversos sistemas de purificación y tratamiento del agua potable, y recaudar material sobre el aseguramiento de la calidad de los alimentos y su calidad bacteriológica.
La comitiva japonesa estuvo compuesta por el Dr. Shunsaku Minami, Tomoyuki Inove, Yoko Ogawa y Kiichi Uraoka, todos representantes de JICA en el proyecto de Reforzamiento del Programa Nacional de Inocuidad de los Alimentos. A ellos se sumaron el Doctor Carlos Pauletic, asesor del Departamento de Alimentos del Ministerio de Salud; Orialis Villarroel, jefe(s) Departamento Alimentos del Instituto de Salud Pública; y Alicia Araya, jefe del Laboratorio Ambiente de la Seremía de Salud.
Pablo Fassi, jefe del Departamento de Calidad y Procesos de Aguas Antofagasta informó que los visitantes deseaban conocer las características del agua que se ingiere en la zona, pues hay alto interés en el tratamiento que se hace en el Norte, considerando la escasez y el abatimiento de arsénico.
Es así como los expertos japoneses conocieron la Planta, se les explicó los procesos, visitaron el laboratorio y observaron el control de calidad con el que se trabaja.
Si bien es cierto en nuestra zona no hay agricultura ni envase de alimentos, los japoneses encontraron muy interesante el trabajo sanitario, dado que es destacable que una planta de abatimiento con un proceso estándar consiga abatir el arsénico con los altos caudales que se manejan.
En este sentido, tener concentraciones de arsénico en el agua potable que no superen a 0,01 miligramos por litro, desde el 2003, sitúa a Aguas Antofagasta como líder en la materia a nivel mundial, pues no hay ningún otro país en el mundo, con recursos hídricos de las mismas características, que haya podido abatir este metaloide al referido estándar.
Potencias mundiales como Estados Unidos recién han logrado acercarse a estos estándares de calidad, por lo que el caso de la sanitaria regional es seguido atentamente por la comunidad científica internacional.
Fuente / MCH