(Minería Chilena) De acuerdo con el estudio realizado por Innovum de Fundación Chile sobre la fuerza laboral de la gran minería chilena entre 2012-2020, los grandes desafíos que enfrentará este sector producto de las inversiones que se proyectan para los próximos años son varios. “El primero y más evidente es abordar y solucionar la brecha de capital humano dada por la cantidad de personas que se necesitan en puestos específicos (shortage) y por la formación adecuada que estas personas requieren para desempeñarse competentemente (skill gaps)”, explica el gerente de la entidad, Hernán Araneda. Esto, dice, en un contexto donde –por el aumento creciente de costos– las empresas mineras están impulsando mejorar la eficiencia y productividad.
¿En qué medida un contexto de precios más ajustados y con costos al alza puede impactar a la inversión en capital humano?
Las empresas reaccionan de diferente manera respecto de los precios y los costos de la inversión. La reacción inmediata es una alerta y, en algunos casos, una contracción de las contrataciones (también de reducción de personal). Pero inmediatamente los objetivos productivos impulsan a repensar el tema. Entonces, ¿qué es lo que se necesita para seguir adelante? Menos cantidad de personas, pero mejor preparadas en términos técnicos y conductuales.
Eso lo da la mirada a mediano y largo plazo, que es lo que se ha instalado en el Consejo de Competencias Mineras (CCM), porque los proyectos se podrán retrasar, pero probablemente se ejecuten igual y se requerirá igualmente un número significativo de personas preparadas de manera idónea.
Ante el incremento de costos, y en particular de la mano de obra, que tiene una alta incidencia en ellos, ¿de qué manera se puede aumentar la productividad para paliar este efecto?
Hay estudios comparativos que muestran que Chile, en términos de productividad laboral, está muy por debajo de los países con los que compite. El tema importante, según mi criterio, es que cuando se habla de productividad tenemos que hacernos cargo de lo que corresponde, que son las capacidades de una persona puestas al servicio de una tarea, consiguiendo un objetivo concreto, separándolo de las maquinarias que utiliza y otros factores que inciden en el cálculo. Esto es productividad laboral y tiene que ver, nuevamente, con las competencias técnicas de una persona (el dominio de conocimientos y técnicas específicas asociadas) y su desarrollo conductual o actitudinal, que aborda que la persona esté enfocada en la tarea, con claridad en el objetivo, que pueda colaborar con sus pares, que sepa tomar decisiones dentro de su ámbito, entre otras cosas.
Si se piensa en que a futuro conseguiremos que ese sea el perfil de los trabajadores, se verán menos re-procesos de trabajos, equipos de trabajo más pequeños, menos relación de supervisores por trabajador y menos tiempo perdido. Las iniciativas de capital humano deben hacerse cargo de esa línea de trabajo para mejorar la productividad, que siempre debe ser acompañada (y no medida en la misma bolsa) por la productividad de las máquinas y las condiciones de entorno que condicionan el desempeño.
¿Qué rol están jugando los institutos y universidades frente a las demandas laborales de la minería, considerado las eventuales brechas que se producirían?
Según las cifras que se manejan en los estudios que hemos hecho, la gran demanda de personas no va por perfiles universitarios o de institutos, lo que no quiere decir que no haya, de cualquier forma. Por lo tanto, los institutos y universidades de alguna manera han jugado y juegan un rol de entregarle al mercado un número significativo de profesionales que pueden insertarse en la industria minera con mayor o menor tiempo de adaptación.
Ahora, sabemos que en Chile la formación profesional en muchos casos es un sistema integrado, y cuando hablamos de universidades o institutos también hacemos mención a instituciones que pueden entregar títulos de nivel técnico profesional y que operan adicionalmente como Organismos Técnicos de Capacitación (OTEC). Ese es un terreno mucho más ambiguo, por varias razones, pero en lo concreto ahí hay una vinculación menos evidente, pues pese a que la minería y otros sectores requieren de mecánicos y eléctricos, las matrículas se incentivan por el lado de la minería extractiva o la metalurgia. Eso es un problema importante que no se ha resuelto aún.
Fuente / Minería Chilena