(La Tercera) El accidente ocurrido en el complejo de centrales nucleares de Japón será un nuevo insumo para la discusión sobre la construcción de centrales nucleares en Chile. Aunque los reactores accidentados son los más antiguos de ese país -su puesta en marcha data de 1971-, expertos coinciden en que las experiencias que se extraigan de lo ocurrido en Japón pesarán en la viabilidad de un programa nucleoeléctrico para Chile. Ya antes lo hizo Estados Unidos, donde un accidente en 1979 detuvo por 30 años la construcción de centrales nucleares.
El ministro de Minería y Energía, Laurence Golborne, reconoce que la crisis japonesa, traerá consecuencias. «Obviamente que esto tendrá impacto en el debate que el país deberá desarrollar», afirmó. «Pero la discusión en Chile es sobre la matriz energética que necesitamos, no sobre la construcción de centrales nucleares. La energía nuclear es una de tantas opciones que debemos analizar. Chile no tiene un plan nuclear, ni siquiera tenemos análisis de prefactibilidad», agregó Golborne a La Tercera, tras participar en la inauguración de una escuela en Cauquenes financiada por la minera Xstrata.
«Esto va a afectar evidentemente la discusión a futuro. La energía nuclear es una parte de la discusión y lo que se decida en esa materia tiene incidencia en otras opciones de generación», sostuvo Golborne.
El físico y ex cabeza de la comisión creada por la administración Bachelet para extudiar el tema, Jorge Zanelli, cree que la situación ocurrida en Japón podría retrasar la discusión en Chile. «Es posible que en un principio la discusión se paralice un poco. Pero un programa nuclear no se puede hacer en un país desprovisto de la infraestructura y la instituciones para ello. Esto requiere un organismo regulatorio y una serie de instancias de control y respuesta a emergencias», dice. Zanelli agrega que, pese a los accidentes, la tecnología actual es «bastante segura».
También el consultor eléctrico Hugh Rudnick señala que el incidente nipón pondrá «piedras en el camino» al programa, pero insiste en que es una alternativa que debe explorarse. «Evidentemente esto va a tener impacto en la población, pero tenemos que seguir discutiendo. De ninguna manera cerrarse a la alternativa. Tenemos que avanzar en entender cuáles son los riesgos y los lugares en que podríamos ponerlas en Chile», dice Rudnick.
Ubicación y seguridad
El gobierno de Sebastián Piñera ha señalado que bajo su gestión se seguirá avanzando en los estudios, pero no se tomará una decisión. Según las estimaciones, sólo a mediados de la próxima década se podría contar con la primera planta en Chile.
«En el gobierno anterior se hicieron análisis preliminares y tal como se establece en el programa de gobierno, se continuara trabajando en la formación profesional y análisis de la institucionalidad nuclear para estar técnicamente preparados para poder evaluar esta opción. Sería conveniente analizar en profundidad la experiencia japonesa, pero cualquier decisión de futuros gobiernos en esta materia requerirá un amplio consenso social», afirma Golborne.
Zanelli concuerda: «Este es un programa que solamente tiene sentido si es consensuado ampliamente», dice. Y apunta a que serán dos temas los que marcarán una futura decisión: la seguridad y la ubicación. María Isabel González concede que «la seguridad es un gran punto. Tener un reglamento de seguridad adecuado es lo básico. Sobre la ubicación, la Comisión Chilena de Energía Nuclear (Cchen) encargó estudios para determinar zonas que podrían ser las más favorables para una planta de este tipo», dice.
El ingeniero nuclear y académico UC, Christian Schmidt, acota que hoy lo principal es crear una institucionalidad adecuada. «Todos los países deben tener un organismo regulador de las actividades nucleares, independiente si se hace o no se hace una planta. Es suicida meterse a hacer las inversiones que se requieren sin normas legales y económicas claras», dice.
Fuente/ La Tercera