(El Mercurio).- El ministro de Energía, Ricardo Raineri, en su calidad de presidente de la Empresa Nacional del Petróleo (Enap), aseguró ayer que una de las opciones que podría agregar más valor a la estatal y al mismo tiempo mejorar sus niveles de rentabilidad es su ingreso al mercado de distribución minorista de combustibles.
«Nuestro objetivo es valorizar la compañía e incorporar capital privado y en ese aspecto no estamos cerrados a ningún proyecto que pueda ser una buena opción para esta compañía y si la distribución minorista de combustibles es un negocio atractivo para ella, no nos cerramos esa opción», dijo ayer el secretario de Estado, tras participar en un foro de energías renovables, organizado por la Cámara Chileno-Alemana de Comercio e Industria (Camchal).
Lo que el Gobierno está analizando es concretar esta antigua aspiración de la petrolera, a través de la adquisición de las 206 estaciones de Terpel en Chile, en el marco de la operación que Copec está impulsando tras sellar su ingreso a la propiedad de la sociedad que controla a la distribuidora colombiana. La petrolera controlada por el grupo Angelini ya informó, que en el marco de esta operación los activos de la colombiana en Chile son prescindibles, a lo que se suma que Copec concentra el 62% de las estaciones de servicio, participación que difícilmente podría aumentar.
El interés de Enap
Es sabido que arribar a este negocio es una idea que ha atraído a las últimas administraciones de la Enap, porque le permitiría a la firma reducir la vulnerabilidad de estar concentrada en la refinación de combustibles que constituye un negocio sujeto a la volatilidad de los precios del crudo.
La posibilidad de que Enap se integre verticalmente en esta industria no es nueva y en los últimos años, específicamente desde 2007, cuando Repsol-YPF puso a la venta sus activos en el país, los mismos que compró Terpel, este tema ha sido objeto de discusión.
Adelantándose a una parte de ese debate, aquella relacionada a que Enap atentaría contra la competencia en este segmento minorista, Raineri precisó que otras compañías del sector también están integradas verticalmente, teniendo como única diferencia respecto de la estatal, que ésta refina en Chile, mientras que las otras distribuidoras compran el producto refinado en el exterior.
En Enap señalan que tampoco debería haber inconvenientes en lo relativo a los negocios anexos a las estaciones, como las tiendas de conveniencia, que venden productos alimenticios, entre otros.
Fórmulas de ingreso
Claro que el secretario de Estado dijo que el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) necesariamente tendría que autorizar la compra de los citados activos de Terpel en Chile, permiso que aún no han solicitado, agregó.
En tanto, al interior de Enap indicaron que ésta no ha sido contactada formal ni informalmente por Copec, que aún debe formalizar la adquisición de parte de la propiedad de Terpel con la estadounidense Ashmore Energy International (AEI).
Las mismas fuentes comentaron que una opción para que Enap compre las estaciones de Terpel sería a través de Primax, sociedad donde la estatal tiene el 49% y está presente con estaciones de servicio en Perú y Ecuador. Sin embargo, advirtieron que sus socios en esa empresa, el grupo peruano Romero, no ven con interés el mercado local.
Así lo hicieron saber cuando Enap los invitó a pujar por los activos de Repsol y de Esso en Chile, cuando éstos se pusieron en venta.
El debate político en torno a la integración vertical de la petrolera
En 2007, cuando la hispano-argentina Repsol YPF inició el proceso para abandonar Chile vendiendo las 206 estaciones que operaba, el ex gerente general de Enap Enrique Dávila aseguraba que el ingreso de la estatal a la distribución de combustibles era «el paso lógico» para la compañía.
Esas declaraciones avivaron un debate de larga data donde el Instituto Libertad y Desarrollo tomó la postura contraria a esa aspiración. Lo que planteó en ese momento fue una crítica al doble rol que la estatal asumiría como proveedor y competidor.
A ello sumó que una apuesta de este tipo vulneraría la subsidiariedad del Estado, pues éste arriesgaría recursos públicos al participar en actividades que los privados pueden desarrollar.
Ahora que la distribución minorista se apresta a un nuevo cambio, con la venta de la operación de Terpel, el debate resurge y mientras la senadora UDI Evelyn Matthei mantiene que en general su postura es contraria, se muestra dispuesta a conocer las características de esta eventual operación en términos de que asegure que no apuntará a la existencia de un monopolio o concertación de precios.
Por su parte, el diputado UDI Alejandro García-Huidobro declaró ser partidario de que Enap se transforme en una empresa energética que use toda su capacidad en agregarle valor a su negocio con una operación de este tipo, ya sea en solitario, a través de una filial o con socios.
El diputado socialista Marcelo Díaz estima que este negocio es una buena oportunidad para que la estatal potencie su rol comercial, cautelando que compita con las mismas condiciones y reglas de mercado que tienen las otras firmas.
Fuente / El Mercurio