(La Tercera) Las consecuencias del fenómeno de «La Niña» siguen marcando la evolución de la matriz energética chilena. La falta de lluvias y las menores reservas de los embalses ha provocado una caída de la producción hidroeléctrica -historicamente su principal componente-, dejándola rezagada frente a la generacióncon centrales térmicas.
En marzo, la presencia de la hidroelectricidad en el Sistema Interconectado Central (SIC) cayó a su menor nivel en los últimos cuatro años. El SIC, que abarca desde Taltal a Chiloé, abastece de energía a más del 90% de la problación.
Según datos de Bice Inversiones, el 19 de marzo la generación hidroeléctrica representó el 29,1% del total generado en el SIC, muy por debajo de los aportes realizados por la generación térmica -en base a carbón, gas natural y diésel- que en conjunto alcanzaron casi al 70% de la matriz.
Este es el menor registro que se tiene en los últimos cuatro años, luego que en el mes de mayo de 2008 -y también en medio de una sequía-, el aporte de la hidroelectricidad llegó niveles del 22,5% de la energía producida.
En 2010, y por primera vez desde que se tienen registros, la generación térmica tuvo un rol más importante que la hídrica conel 50% del total.
La disminución del aporte de las centrales hidroeléctricas se explica en parte por las medidas adoptadas por el gobierno para prevenir cortes de energía. A comienzos de febrero se emitió un decreto de racionamiento preventivo basado en los problemas que ha causado la sequía que afecta a las zonas centro y sur del país; el déficit existente en la capacidad de transmisión, y el crecimiento mostrado por la demanda eléctrica.
En los primeros días de marzo el nivel de los principales embalses utilizados para generación eléctrica -lagos Chapo y Laja, la laguna La Invernada y los embalses Colbún, Rapel y Ralco- alcanzaron su menor registro desde 1999.
Asimismo, el pasado mes la demanda por energía mostró un alza de 10,05%.
Mabel Weber, analista de Bice Inversiones, señala que la menor presencia de la hidroelectricidad se debe a que se han reservado los recursos para un uso futuro, en el caso que la situación se agrave.
La mayor utilización de unidades que operan con diésel para generación -actualmente representa poco más del 16% del total- también ha elevado los costos del sistema.
En febrero, los costos marginales -lo que pagan las empresas por comprar energía en el mercado spot- subieron casi 75% respecto del mismo mes de 2010, llegando a los US$ 242,7 por MW, el mayor nivel en casi tres años. En marzo, los costos marginales se incrementaron 0,8% respecto a febrero, con un promedio de US$ 244 por MW.
Weber estima que, en el escenario más probable para este año, los costos marginales del sistema se debería mover entre los US$ 150 y US$ 200 por MW, dependiendo exclusivamente de cuánto demoren en llegar las lluvias.
Según el último informe de la Dirección de Meteorología, el fenómeno de «La Niña» se está debilitando y permanecerá hasta fines del otoño, pero con menor intensidad que en verano. En junio entrará en una fase neutra, lo que eleva las posibilidades de lluvia en el invierno.
Fuente / La Tercera