(La Segunda) Durante diez años ha ocupado la vicepresidencia de la Sofofa. El empresario Fernán Gazmuri ingresó al cargo junto a Felipe Lamarca, siguió con Juan Claro y, tras una pausa de dos años, reasumió con Andrés Concha. Lo dejará el próximo miércoles, dando paso a una nueva mesa que, muy probablemente, encabezará Hermann von Mühlenbrock.
Su historia gremial le ha permitido observar los avances del país desde un sitial privilegiado. Desde ese lugar, el presidente de Citröen y la Asociación Chilena de Seguridad se muestra decepcionado de la clase política y asegura, con preocupación, que hoy «nadie defiende el modelo económico».
-En las últimas semanas ha habido paros portuarios y de Codelco, ¿cuál es su evaluación?
-Son muy negativos para el país, en los dos hay un activismo político detrás, porque entran a reivindicar temas como la AFP estatal, la educación. Ahora, lo que a mí más me preocupa es que veo a una clase política atemorizada, nadie defiende lo que ha hecho. La Concertación se siente avergonzada de haber conseguido que este país tenga el mejor PIB per cápita de Latinoamérica, sin inflación, con las tasas de desempleo más bajas. Porque estos logros son en parte de Piñera, pero en realidad son 30 años de un modelo económico que se ha manejado bien. Eso los debiera hacer sentir orgullosos y, sin embargo, nadie defiende el modelo. Golborne y Allamand un poco, pero en general no ves a nadie jugándosela por las ideas del modelo.
-Hay conceptos como el del «lucro» que se han instalado como algo negativo.
-Hoy leía en The Economist cómo en los países nórdicos se llevó a cabo un proceso de privatización e incluso en Dinamarca tienen subsidios a la demanda para ir al colegio. Acá se discute el lucro y allá al padre de familia le dan un monto y él decide en qué colegio pone a su hijo. Y ves cómo los países nórdicos siguen creciendo. Falta coraje. El país creció demasiado rápido y parte de la clase política no creció a la misma velocidad. Los políticos han perdido su liderazgo.
-Pero eso también pasa porque el modelo ha demostrado tener imperfecciones que afectan a la gente.
-Este país es lo que es hoy porque tiene un modelo consistente, que es bueno. Como país no nos sacamos el loto, esto ha sido producto de la aplicación de un modelo económico que necesita perfeccionarse, que se está agotando en muchos sentidos, por ejemplo, con el tema energético, con la capacitación, y también necesita más competencia en algunos sectores. Tiene cosas que se deben perfeccionar, pero eso no está en la agenda.
-¿Qué efectos genera esa falta de liderazgo?
-Cuando hay un vacío de poder, hay alguien que lo toma. ¿Y por qué existe esta falta de liderazgo?… Bueno, porque lo están haciendo muy mal. Sólo esta semana: el nombramiento del vicepresidente de la Cámara, eso no cabe en la cabeza; y dos días después la Concertación acusa al ministro de Educación con artículos que afectan al ministro del Interior. Ese no es el Chile que queremos.
«Los empresarios tienen que tener mayor contacto con sus trabajadores»
-¿No cree que en el caso de los puertos también hay responsabilidad de la empresa, que no supo manejarse ante una petición de los trabajadores que era razonable?
-Tengo una opinión distinta. Creo que ahí hubo manejo político. Además no había un interlocutor, sino que vocerías distintas, ¿con quién te entiendes?
Ahora, uno tampoco puede decir que esto es problema de los sindicatos… claramente hay debilidades del empresariado. Los empresarios tienen que tener mayor contacto con sus trabajadores. Y no estoy hablando de este caso en particular, sino que en general, hoy la sociedad requiere otra relación entre empresarios y trabajadores. Al trabajador no le importa que uno gane 15% sobre el capital, lo que le importa es tener un lugar seguro, limpio, decente y bien pagado. El empresariado tiene que estar más cerca de sus trabajadores y sindicatos
-¿Cómo evalúa estas semanas de campaña electoral?
-Es temprano para juzgar. Esta es una carrera no corrida, no sé para qué lado, pero aquí tiene que haber una propuesta de ideas, de qué camino seguir. Y el ciudadano no es tonto, por lo tanto, las propuestas del camino fácil no van a tener el apoyo de la mayoría de la gente. Hay que ver cómo se mueven los actores, pero si esto se transforma en un remate de quién da más, estamos fregados. Pero creo que primará el sentido común.
-Ud. dice que es una carrera abierta, pero la gran mayoría cree que Bachelet será la próxima Presidenta. ¿Qué le parece que su anuncio de reforma tributaria?
-Hay que separar el discurso político del real. Ella en el fondo presentó un grupo de expertos que están estudiando el tema y que van a hacer una propuesta. Hay que esperar las propuestas. El primer día que llegó habló de fin al lucro, y luego dijo: fin al lucro con recursos del Estado. Tiene que aterrizar sus temas. Indudablemente me habría gustado que fuera más prudente, pero hay que darle tiempo.
-¿Pero es bueno para el país que se vuelva a instalar la discusión de la reforma tributaria?
-No. Este país tiene los recursos necesarios para cumplir sus obligaciones en las distintas áreas, lo que sí está muy carente es de gestión. Ese tema echo de menos en el discurso.
Esta no es una buena señal, porque además no dice para qué, falta el motivo, qué va a hacer con esos recursos y asegurar que se vayan a gestionar bien.
-Piñera se comprometió a mejorar la gestión. ¿No fue tan así?
-Se ha avanzado, pero no todo lo que creíamos podíamos avanzar. El tema no es fácil, cuesta tiempo.
Fuente / La Segunda