Poco más de un año duró Francisco Zegers en la presidencia de Schwager, empresa cuyos directores están siendo investigados por la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), que acusa a la compañía de haber difundido en el mercado información falsa y tendenciosa con el objeto de inducir a error.
En un cambio que no fue informado como hecho esencial a la SVS, el ex empresario de la industria publicitaria pasó a ser director de la compañía, asumiendo la presidencia el abogado Mario Zumelzú, quien, a su vez, había sido designado hace poco como miembro del directorio en reemplazo de Gabriel Urenda.
Según trascendidos, el objetivo de este movimiento sería dejar en la presidencia a un representante de la familia Urenda, que entre los accionistas de Schwager es la que tiene mayor reconocimiento a nivel de mercado, y que a través de distintas sociedades posee cerca del 15% de la propiedad de Schwager.
Pese a que Schwager no informó en carácter de hecho esencial, las empresas chilenas suelen hacerlo de ese modo cuando cambian de directores.
Francisco Zegers estará inmerso ahora en el desarrollo de los proyectos de la cuestionada compañía.
Esto, porque a principios de diciembre la SVS hizo reventar la llamada «burbuja» Schwager, tras dar a conocer una serie de cargos formulados contra seis directores y el ex gerente general de la empresa por irregularidades en la entrega de información al mercado, lo que favoreció la volatilidad que ha tenido la acción desde el segundo semestre de 2004.
Los dardos del regulador apuntan directamente al desarrollo del aditivo Chiss que la firma comenzó a difundir a contar de septiembre de 2004, y cuya principal propiedad era mejorar la eficiencia en la combustión de los motores.
«Puede desprenderse que no obstante no haber sido la titular de los derechos de la marca ni de la solicitud de inscripción de patente del Chiss hasta el 13 de septiembre de 2005, la empresa se presentó como tal en el mercado», afirmó la Superintendencia en su formulación de cargos en diciembre.
Schwager ha seguido adelante con el desarrollo del Chiss, y actualmente estaría en proceso de despacho al mercado argentino de una primera partida de 30.000 litros por un precio de US$ 480 mil.
La empresa KMS tiene la representación de venta del aditivo en el país vecino y actualmente está haciendo gestiones para extender esa representación al mercado uruguayo.
De todos modos, actualmente el producto sigue sin generar flujos reales para la ex empresa carbonífera.
Fuente/El Mercurio