Familias de 33 mineros atrapados soportan temperaturas de -2 ºC en extenuante vigilia

Municipio de Copiapó dispuso la entrega de alimentos y servicios a los familiares que están junto a la mina San José.

COMPARTIR

(El Mercurio) Acurrucados junto a una fogata o rezando a la imagen de San Lorenzo -santo patrono de los mineros-, los cerca de 200 familiares de los trabajadores atrapados pasan en vigilia, acompañando las extensas jornadas de trabajo de los rescatistas. A pesar de que las faenas se han extendido por varios días, las esperanzas de encontrarlos con vida no decaen.

«Sé que están con vida. Estoy seguro que la experiencia de mi padre le permitirá saber qué hacer», dice con un ánimo extraordinario Darío Segovia, quien espera noticias de su progenitor, llamado también Darío. Su familia mandó a confeccionar carteles con su foto para motivar a quienes esperan durante las gélidas noches.

La temperatura del desierto no acompaña y los familiares han debido soportar hasta -2 ºC durante las largas noches.
Desde que se conoció del accidente, las autoridades instalaron un campamento donde se intenta tener todas las comodidades posibles. Baños, lavaderos, electricidad, conexión de telefonía celular, hospitales de campaña y la mayoría de los servicios básicos se han ido anexando paulatinamente. La Municipalidad de Copiapó dispuso a una veintena de funcionarios que durante las 24 horas entregan gratuitamente alimentos, café y hasta cigarros para los más nerviosos.

Paralelamente, camionetas cargadas con ayuda desde distintos puntos del país llega constantemente al campamento.

Las perdidas y cansadas miradas de los familiares se convierten en aplausos y gritos de «Ce hache í» cada vez que ven pasar a las pesadas maquinarias que intentan salvar a sus parientes.

Los grupos se han ido dividiendo en otros pequeños campamentos, donde las familias esperan con ansias. «Estamos muy esperanzados, porque se ve que los otros viejos están trabajando de corazón y se nota que mantuvieron el código minero. Cada vez que hay problemas, los mineros llegan de todas partes», cuenta Hugo Lobos, sobrino del ex futbolista Franklin Lobos.

La idea es siempre mantener las fogatas encendidas y conectarse espiritualmente con sus familiares. Todos dicen que no importa quién esté, el objetivo es que los mineros atrapados sientan que sus esposas, hijos o padres están junto a ellos.

La sobrina de Álex Vega relata que «llegué hace una hora a relevar a un grupo de 20 familiares que está desde el viernes. Venimos a apoyar para que ellos no se lleven toda la carga de la larga espera. Tenemos la fe, porque mi tío hace dos años tuvo un accidente similar donde quedó atrapado 24 horas, entonces él sabe cómo sobrevivir».

El silencio comienza a apoderarse de las familias cuando cae la noche. Se sientan en grupo y sólo se escucha el crujido de la fogata que consume los maderos de leña. Nadie habla, pero seguro que por dentro la única oración es «fuerza, viejo».

La fe ha sido uno de pilares para que muchos no pierdan las esperanzas. El obispo de Copiapó, Gaspar Quintana, visita diariamente el campamento para entregar palabras de apoyo y pastores evangélicos realizan liturgias en una de las laderas de los cerros colindantes.

‘Mi padre tiene mucha experiencia en minas y por ello estoy seguro de que sabrá qué hacer al interior del túnel».

Fuente / El Mercurio

Revista Digital

Lo último del mes

Lo más leído

Temas Relacionados

Revista Digital