(El Mercurio).- El millonario bono de $14 millones por trabajador con el cual minera Escondida cerró el proceso anticipado de negociación colectiva dejó la «vara alta» para las negociaciones que se aproximan en otras mineras, pero expertos laborales dificultan que pueda repetirse en igual magnitud y menos aún en las negociaciones que vienen para otras actividades.
No existen principios obligatorios que en un proceso de negociación colectiva vinculen a las partes respecto al otorgamiento o no de un bono, dice Mauricio Correa Noe, abogado de García Magliona & Cía. Pero -explica-, si la ley admite la posibilidad de que sindicatos pidan documentación comercial y contable a la empresa para preparar el proyecto de contrato colectivo, lo hace en el entendido de que la negociación completa debiese vincularse a la realidad comercial y financiera de la empresa con que se negocia.
Normalmente, hay bonos por productividad (por cantidad producida o con los resultados obtenidos por la empresa), y está también el bono por término de conflicto. «Cada empresa mete en la juguera del bono distintas materias», dice Michel Laurie, gerente de Servicios Laborales de KPMG.
No hay condiciones para el otorgamiento de un bono, lo que hay detrás es un concepto de poder de negociación, plantea el economista y académico Alberto Amstrong.
En general, los bonos de término de conflicto parten de un acuerdo inicial en la primera negociación colectiva y luego va aumentando año a año si hay acuerdo entre las partes, pero no hay un prerrequisito. Se trata de una práctica frecuente, no así el monto, señala Carolina Turati, gerente del Área de Asesoría en Compensaciones de Ernst & Young.
Lo que primó en el caso de Escondida fue la evaluación costo-beneficio, coinciden los expertos. En la anterior negociación, Escondida enfrentó una huelga larga y debe haber calculado el costo de pagar este bono con lo que perdería en caso de paralización de actividades, considerando el actual precio del cobre y sus perspectivas.
Amstrong piensa que este bono puede tener un efecto complicado en otras empresas, no sólo mineras, sino también en otras actividades como la siderurgia, sector bancario u otros. Escondida puede pagar ese bono, no así otras mineras que podrían enfrentar huelgas, lo que a su vez favorecería a Escondida, acota.
Pero aunque en otros sectores van a intentar copiar, los sindicatos tendrán que pensar en la capacidad real de su empresa y asesorarse, porque pueden perder pan y pedazo, agrega el académico.
Laurie considera improbable que Codelco pueda ofrecer un bono similar, porque sus costos de producción son más altos. Pero el efecto es que pone un piso mayor a las expectativas, dice.
Turati estima que el nivel del bono para otras mineras podría estar en torno a los $10 millones. En otras actividades, el monto puede ser inferior a $1 millón.
Correa hace notar que el escenario que la minera quiso evitar fue el deterioro de las relaciones laborales y el daño patrimonial que le produjo la prolongada y violenta huelga de 25 días en la negociación anterior. Y advierte que este tipo de recurso se validará como alternativa, pues no sólo sirvió en esa oportunidad para cerrar una negociación muy favorable, sino que «sirve ahora para, con la suscripción de un contrato colectivo millonario, espantar los fantasmas de una huelga similar».
Su percepción es que podríamos ver fuertes movilizaciones entre trabajadores y contratistas del cobre en los próximos meses.
Diferencias
Cada empresa meteen el cálculo del bono distintas materias.
Fuente / El Mercurio