(La Tercera) Un tenso comienzo tuvo ayer la sesión de la comisión investigadora de la Cámara por el derrumbe de la mina San José.
El diputado PS Fidel Espinoza -quien difundió un reciente informe de la Inspección del Trabajo sobre la inseguridad del yacimiento- acusó a su par UDI Giovanni Calderón de llamar «a mi secretaria para pedir la fuente de información».
El informe aludido -que a juicio del PS responsabiliza a la ministra del Trabajo, Camila Merino, por no haber suspendido las faenas- fue uno de las temas que marcó la discusión. Sin embargo, no fue el único flanco de debate. Los diputados oficialistas apuntaron a las razones de la administración de Bachelet por haber reabierto el yacimiento en 2008.
Ambas aristas fueron consultadas ayer al ex director regional del Sernageomin Anton Hraste, quien clausuró la mina en enero de 2007 por sus malas condiciones de seguridad.
«Los que solicitaron la reapertura y los que tomaron la decisión de reabrir son los que tienen que responder», dijo el ingeniero en minas removido de su cargo en junio de 2007.
Una idea del oficialismo es citar al ex ministro de Minería de Bachelet Santiago González, para que dé explicaciones.
Sin embargo, ayer el ex jefe regional Senageomin también validó un punto para la Concertación y reveló que la autoridad laboral tiene atribuciones para suspender tareas de una empresa. «La Dirección del Trabajo puede parar la faena en el momento que quiera», dijo el ingeniero. Esta versión contrastaba con el argumento de La Moneda de que Sernageomin era la autoridad que podía interrumpir faenas.
Ayer, Merino señaló que «las mayores responsabilidades técnicas están en el Sernageomin» y agregó que «después de todos los antecedentes, estamos claros que deberíamos haber tomado acciones».
Aunque las palabras de Merino fueron interpretadas como un mea culpa, en La Moneda aclararon que el informe de la Inspección del Trabajo era sólo complementario al sumario instruido por el Servicio de Salud sobre el accidente que sufrió en julio de 2010 un trabajador en el yacimiento.
Fuente / La Tercera