Estudio detecta relación entre turnos mineros e infertilidad

Exposición a ambientes laborales a gran altura incide en capacidad reproductiva.

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(El Mercurio de Antofagasta) Interesantes antecedentes respecto a los problemas de fertilidad y su relación con los trabajos en faenas mineras arrojó un estudio que consideró entrevistas a 22 ginecólogos de Antofagasta y que fue publicado por la revista Ciencia & Trabajo, de la Fundación Científica y Tecnológica de la Asociación Chilena de Seguridad.

El estudio -que puede leerse a través de internet- fue realizado por un grupo de especialistas, entre ellos la matrona Sonia Carlos y los médicos Aliro Bolados y Gustavo Contreras.

De esta manera los resultados permitieron plantear a los médicos dos hipótesis: que los sistemas de trabajos mineros pueden interferir con la fertilidad de las parejas y que la exposición intermitente a la hipoxia, popularmente denominada «mal de montaña» (donde el cuerpo es privado del suministro adecuado de oxígeno), también podría generar problemas reproductivos.

El 22,7% de los médicos que participó en el estudio dijeron encontrar relación entre la infertilidad y el trabajo en altitud. Otro 45,5% de ellos cree que los problemas de infertilidad están relacionados con el trabajo en sistema de turnos en los centros cupríferos de la región.

SOLUCIÓN

En la misma investigación, se indica que las conclusiones deben ser estudiadas en mayor profundidad por los organismos competentes para establecer la magnitud del problema y las formas de solucionarlo.

Respecto a los turnos, la mitad de los profesionales (45,5%) relacionaron la infertilidad con el sistema de trabajo de los centros mineros.

En opinión de los facultativos, el inconveniente se produce por la alta probabilidad de que la pareja se encuentre separada durante el período fértil de la mujer. Frente a esto, los profesionales proceden a controlar los ciclos menstruales (6 ciclos aproximadamente) para luego indicar a las parejas los días fértiles y procurar que estén juntos en dicha etapa.

El 22,7% de los ginecólogos entrevistados asoció a la exposición intermitente a altura geográfica (2.500 metros o más sobre el nivel del mar) con los problemas de fertilidad de sus pacientes.

TEJIDOS

Según los médicos, la credibilidad biológica para la infertilidad en altura se basa fundamentalmente en que el «mal de montaña» puede afectar de manera negativa la función de los tejidos, en especial de los más sensibles a la falta de oxígeno.

Las células germinales (los óvulos en las mujeres y el esperma en los varones) se encuentran dentro del grupo de las más sensibles al mal de montaña, según resultados de estudios realizados por la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Antofagasta.

En este sentido, el ginecólogo Aliro Bolados explica que «las alteraciones de los espermios aparecen rápidamente y se mantienen por varios días luego del retorno al nivel del mar». Sin embargo, el efecto de la exposición crónica intermitente al ambiente de altitud no es conocido.

Para su hipótesis, el estudio consideró en su introducción que la mayor parte de los chilenos viven en asentamientos ubicados a nivel del mar, como Antofagasta.

DEPÓSITOS

A lo anterior suma que los Andes concentran los mayores depósitos minerales, por lo que las faenas mineras suelen ubicarse en altitud.

Por consiguiente, ambos fenómenos generan una situación poco frecuente en el mundo, como es el traslado constante de una gran población laboral desde el nivel del mar a faenas en altitud.

El sector minero ostenta una fuerza laboral compuesta por 111.447 trabajadores. De ellos, unos 20.000 se desempeñan a «gran altura» es decir, sobre 2.500 metros.

Fuente / El Mercurio de Antofagasta

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