Si la paralización de los camioneros no llegaba a su fin ayer, el nivel de abastecimiento de combustible llegaría a un nivel crítico hoy a las 8 de la mañana. Así de categórico fue Sydney Houston, gerente general de la asociación de distribuidores de tal insumo (Adico), quien incluso advirtió que la nulidad en el stock en todo el país podría ocurrir en 24 horas.
Dicha situación ya era latente en ciudades como Arica, Iquique, Calama, Copiapó, La Serena, Quilpué, Casablanca, San Antonio, San Felipe, San Fernando, Talca, Rengo, Los Andes, la Región de Los Lagos, Valdivia, Coyhaique y Punta Arenas.
Según el dirigente gremial, “con 48 horas de paro no se habrían tenido efectos, ya que los camiones se piden los miércoles y llegan los jueves”, pero la extensión del paro provocaría una coyuntura “muy compleja”. Comentó que, a su vez, que el alza de la demanda de combustibles entre el martes y miércoles, luego de se anuncio el aumento en los precios de los hidrocarburos, también jugó en contra.
MEDIACION
Houston sostenía que de no alcanzarse una solución, “los únicos que tendrían cubierta la demanda serían los vehículos de emergencias como ambulancias, carabineros, bomberos e investigaciones, para quienes se les reserva especialmente”.
Frente a este panorama, en horas de la tarde Adico había iniciado una mediación entre los transportistas en paro y las empresas distribuidoras (Copec, Shell, Esso y Terpel); el Gobierno y Carabineros, con el propósito de posibilitar la entrega de combustible en aquellas zonas más afectadas. Al cierre de esta edición, las gestiones prosperaban por lo que -de acuerdo a Houston- se aseguraría el abastecimiento por 4 ó 5 días en algunas locaciones, dependiendo aquello de la demanda.
Por su parte, el titular de Energía, Marcelo Tokman, reconocía que se “está dificultando la provisión de los combustibles líquidos, pero se está trabajando, las empresas están bien coordinadas con el Ministerio del Interior y también con Carabineros para ir solucionando los problemas.” El secretario de Estado sentenció que “una cosa es tomar la decisión de ir a huelga y no transportar, y otra cosa es impedir que aquellos que si quieren trabajar lo puedan hacer. Estamos todos enfrentando los efectos de los costos más altos de la energía y de los combustibles, pero eso no da derecho a poner, además de los mayores costos, en riesgo los suministros y en riesgo el acceso a los combustibles de toda la familia».
Fuente / Estrategia