Las exportadoras, las mineras y las productoras de recursos renovables -como pesqueras, salmoneras y forestales- serán las empresas más afectadas con la entrada en vigencia en el país de las nuevas Normas Internacionales de Información Financiera (IFRS, por sus siglas en inglés), a partir de 2009.
Este proceso de convergencia hacia normas contables internacionales es impulsado por la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) hace más de un año e impactará de forma heterogénea a los diferentes sectores.
«A todas las empresas que exporten o que trabajen con filiales en el exterior les cambiará toda la medición, porque se introduce el concepto de moneda funcional», explica Sergio Tubío, socio de la consultora PriceWaterhouseCoopers.
En Chile, todas las empresas funcionan actualmente con el peso como moneda funcional. Sin embargo, con la aplicación de IFRS, la moneda funcional será aquella que tiene mayor incidencia en los flujos de caja, inversión y compra, por lo que muchas exportadoras tendrán que reportar en dólares.
«Cambia básicamente toda la medición. Y eso, en países con altas tasas de devaluación, trae distorsiones enormes y licuación de patrimonios, lo que impactará prácticamente a todas las grandes empresas en Chile», dice Tubío.
En esa misma línea, Daniel Joignant, socio de la consultora Deloitte, agrega que este cambio de moneda aumentará el trabajo administrativo, ya que para temas tributarios se seguirá reportando en pesos, pero no así para los dividendos.
Otro rubro que se verá fuertemente impactado es el de activos que sufren procesos de transformación biológica, como las salmoneras, forestal, viñas o ganaderas.
Con IFRS, cada vez que crece la masa biológica, se tendrá que reconocer un resultado. «En una forestal, simplemente porque crezca un árbol va a generar una utilidad en los estados financieros. Bajo esta nueva norma, en vez de ir a patrimonio va ir directo a resultado», dice Tubío. Esto podría impactar a la industria, que tendrá que repartir dividendos a partir de los resultados anuales, cuando en realidad el «árbol» va a ser rentable en 20 años más.
Por esta reforma en los estados financieros y de inventarios, los expertos recomiendan a las empresas transparentar el cambio de manera gradual, para que así los inversionistas no se sorprendan con altas utilidades o importantes bajas en los patrimonios, situación que puede ocurrir.
Joignant agrega que otro cambio es la desaparición de los derivados financieros, lo que impactará fuertemente a las mineras y empresas de telecomunicaciones y servicios.
«Si tú no tienes toda la documentación de la transacción y no tienes pruebas de efectividad, todo lo que hagas se considera especulación y, como tal, te pide pasar todos los efectos por resultados, lo cual te agrega una gama tremenda a nivel de utilidades», explica el socio de Deloitte.
La corrección monetaria es otro punto importante, porque desaparecerá. Hasta ahora al activo fijo y el patrimonio se les agregaban la inflación existente. «Esto puede producir un problema, porque en el mundo tributario vamos a seguir con corrección monetaria y en el mundo del reporte contable no», sostiene Joignant.
Los expertos concluyen que esta nueva norma va a exigir revelaciones que eventualmente podrían complicar a las empresas. «Obliga a hacer estados de resultados, decir dónde tienes tus inversiones y activos y pasivos por cada línea de negocio», concluye Joignant.
Los Estándares Internacionales para Reportes Financieros (IFRS en inglés) son criterios contables creados hace más de una década por la Oficina Internacional de Estándares Contables (IASB). Aunque compitieron con la norma norteamericana, hoy priman en casi todo el mundo.
Con esta norma, las empresas chilenas podrán ser comparadas contablemente de igual a igual con las firmas extranjeras.
Fuente / El Mercurio