Elías Arze, AIC: «Sin ingeniería el cobre en los yacimientos vale cero»

Los ingenieros son los que seleccionan la infraestructura, tecnologías, equipos y materiales que se emplearán en el país, determinando el estándar de vida futuro de las personas, e influyendo significativamente en la eficiencia de las industrias, en la seguridad de las personas y en el cuidado del medio ambiente.

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(El Mercurio) Un yacimiento adquiere valor creciente en la medida en que se van aplicando el conocimiento geológico y las técnicas de la ingeniería, desde la exploración hasta la operación misma.

Las ventas de ingeniería del país el año 2011 alcanzaron los US$1.500 millones, de acuerdo con Elías Arze Cyr, presidente de la Asociación de Empresas Consultoras de Ingeniería de Chile, AIC. La entidad representa aproximadamente el 70% de los 15 mil profesionales que realizan ingeniería en Chile, los que «influyen fuertemente en decisiones de inversión que representan cifras 10 a 20 veces mayores que las ventas de esta industria», según AIC.

Son estos ingenieros, junto con sus clientes, los que seleccionan la infraestructura, tecnologías, equipos y materiales que se emplearán en el país, determinando el estándar de vida futuro de las personas, e influyendo significativamente en la eficiencia de las industrias, en la seguridad de las personas y en el cuidado del medio ambiente.

El mercado de la ingeniería es muy competitivo a nivel global, aunque los márgenes de utilidad por hora vendida obtenidos en el extranjero son, usualmente, mejores que en Chile.

En 2011, las 37 mayores firmas de ingeniería en el mundo vendieron más de US$1.000 millones cada una, mientras que las 100 mayores vendieron US$120 billones (mil millones).

Hay cada vez menos barreras y fronteras. Cuando las empresas de ingeniería no encuentran expertise suficiente en Chile, encargan partes de la ingeniería a sus oficinas en otros países.

Los ciclos de precios regulan la inversión y la ingeniería. Por ello, las mayores firmas como Worley Parsons, Amec, Arcadis, Fluor, Bechtel, SNC Lavalin, todas con presencia en Chile, se han diversificado geográficamente y por industrias para reducir el riesgo.

La diversidad y cantidad de proyectos de altos estándares han empujado a empresas competidoras a asociarse en diversos proyectos e incluso a realizar alianzas de mayor alcance.

Exportación de ingeniería

Esta industria exportó cerca de US$250 millones en 2011, lo que representa un crecimiento de 30% anual respecto de 2004, lo que se explica por el respeto y aprecio hacia la ingeniería chilena. En 2010 se estimaba que el 60% de estas exportaciones iban a Sudamérica; 10% a Norteamérica, otro tanto a Europa, y 20% al resto del mundo.

La exportación de ingeniería chilena puede hacerse en casa, en casa del cliente, o con apoyo local. Una barrera de entrada a otros países es el acceso a bases de datos para evaluar dificultades financieras, tributarias, contables, legales, etc.

Debido a su relación privilegiada con los proveedores, la ingeniería puede ser una puerta de entrada para la exportación de bienes y servicios para la minería. Es muy posible que esta posibilidad no haya sido suficientemente utilizada por los interesados en desarrollar el cluster minero.

¿Cuántos proyectos cumplen con sus metas?

Elías Arze, presidente de AIC, indicó en su discurso anual 2012: «Para nadie es una sorpresa que muchos proyectos, si no la mayoría, se atrasan o exceden sus presupuestos o simplemente no funcionan adecuadamente, problema que excede las fronteras de nuestro país. Según un informe reciente del conocido Independent Project Analysis o IPA Institute, basado en un levantamiento de casi 300 megaproyectos, un 56% de ellos no cumplió alguna de las metas establecidas al tomar la decisión de inversión. Peor aún, declara textualmente que alrededor de la mitad de los megaproyectos son desastres».

Los motivos de tales atrasos y fallas son, primero, equipos profesionales inadecuados debido a su composición y experiencia. Desde el auge chino, según AIP, el crecimiento del número y tamaño de los proyectos superó con creces (cerca de 8% anual) el crecimiento económico del mundo y la formación de ingenieros.

Segundo, la presión del dueño por apurar los proyectos lleva con frecuencia a saltarse la etapa clave que es la conceptual, muchas veces porque el dueño no tiene claras las etapas de la ingeniería y cree saber más que las mismas empresas especializadas. Y cuando ocurre esto, el VPN no da, y hay que volver atrás. O, peor aún, el proyecto se lleva adelante y tras su puesta en marcha se comprueba que no rinde.

Tercero, desconexión entre los equipos de ingeniería. En numerosas ocasiones los compartimentos de las diversas partes de un proyecto no se coordinan de forma adecuada o falla su comunicación con los equipos de ingeniería de la contraparte.

Cuarto, la adjudicación de contratos muy grandes en los que las empresas de ingeniería no tienen todas las competencias necesarias. A veces las mayores firmas de ingeniería se sobrevenden, y cuando ganan una licitación salen a contratar profesionales de otras firmas de ingeniería para llevar a cabo los proyectos.

No es raro que el dueño recupere parte de las responsabilidades entregadas a estas grandes firmas y contrate empresas especializadas para apagar los incendios. AIP concluye que hay hasta 40% de diferencia en la productividad de las firmas de ingeniería globales.

Quinto, los contratos se adjudican a la oferta más barata y no por calidad, o bien los contratos son inadecuados para generar soluciones ganadoras.

Lobo Marte y los cátodos amoniacales

Hay muchos ejemplos de fallas en proyectos de minas chilenas. Mencionaremos dos.

El proyecto Lobo Marte, propiedad de Cominco y Anglo American, debía producir 80 mil onzas de oro por año en 1990, pero a corto andar pudo producir menos de la mitad de su capacidad de diseño. La mina fue cerrada y vendida.

El problema se originó en un diseño defectuoso de la planta, basado posiblemente en información incompleta sobre el yacimiento proporcionada por los dueños y debido a que las empresas de ingeniería no tuvieron la visión o experiencia para advertir los problemas.

Un segundo ejemplo es el proyecto de Minera Escondida para lixiviar concentrados que contenían 80 mil toneladas de cobre fino, con un nuevo proceso amoniacal, el que se implementó y entró en operación en 1994 con una inversión de US$290 millones (moneda de 2011). El proceso no alcanzó su capacidad de diseño y tuvo que ser abandonado. Tratar los concentrados con el proceso tradicional resultaba más rentable.

En este caso, el problema se originó debido al diseño defectuoso del proceso. Las responsabilidades pueden ser asignadas en su mayor parte al dueño, aunque la empresa que lo construyó no puede eximirse completamente. BHP Billiton, experimentó la presión del gobierno chileno para producir cátodos en vez de exportar sólo concentrados, por lo que muchos consideran que el proyecto se construyó para darle en el gusto al gobierno de Aylwin.

NACIONALIZACIÓN Y DESNACIONALIZACIÓN: FUTURO PREOCUPANTE

Hasta la nacionalización del cobre en 1971 la ingeniería minera aplicada en el país era extranjera.

Posteriormente, la tecnología minera nacional se afianzó sobre la base del trabajo desarrollado por el Centro de Investigación Minero Metalúrgico, CIMM, y por grupos privados.

Algunos desarrollos notables son el Convertidor Teniente (CT) y el Curado Ácido, entre otras innovaciones. El CT fue instalado en seis de las siete fundiciones chilenas, pero el desarrollo de esta tecnología se abandonó en la década pasada en una decisión que no fue explicada por Codelco y que tiene importantes consecuencias para cinco fundiciones que lo utilizan.

En los años 80 y 90, el 70% de la ingeniería de proyectos mineros fue realizada por firmas de capitales chilenos, en forma independiente o asociadas con empresas extranjeras.

Ya en los 90 comenzó la desnacionalización de la ingeniería, debido a que las grandes firmas nacionales no estaban en condiciones de ejecutar los nuevos EPCM (Engineering, Procurement, and Construction Management). El 90% de ellas fue adquirida por empresas extranjeras.

Si bien los ingenieros que trabajan en las firmas extranjeras de ingeniería en el país son chilenos en su mayoría, el conocimiento agregado y las bases de datos de los grandes proyectos nacionales no lo son. Ello configura un futuro preocupante en este crucial campo del conocimiento.

Fuente / El Mercurio

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